Buscar

.

Artículos del Cuarto Encuentro de Historia del Departamento Río Primero. 2 de Julio de 2022

Reconociendo el cementerio San Roque. Desde los enterratorios aborígenes hasta el cementerio actual

Por Enzo Toneatti

Villa Santa Rosa se ubica en el noreste de la provincia de Córdoba, en el centro del Departamento Río Primero (Departamento Santa Rosa hasta 1883). Los aborígenes que habitaban esta región tenían por costumbre sepultar a sus muertos debajo de sus viviendas y en ocasiones realizar enterratorios secundarios, que básicamente consistían en exhumar parte del esqueleto de otro difunto y sepultarlo con otra persona (probablemente un familiar) recién depositada en su morada final. Es por esto que contrario a la creencia popular los aborígenes locales no tenían cementerios propiamente dichos como un espacio separado de su vivienda.

 La llegada de los conquistadores españoles cambiará por completo las costumbres de los enterratorios en la región. A la llegada de estos surgieron los camposantos, espacios contiguos a templos o capillas donde eran sepultadas las personas bautizadas, y en un espacio separado, pero contiguo a este se sepultaban a los “disidentes”, es decir a personas no bautizadas o excomulgadas. El primer cementerio de estas características en Villa Santa Rosa, se encuentra desde los orígenes de esta. Los antecedentes coloniales de Villa Santa Rosa se remontan al 31 de Diciembre de 1573, con una mereced de tierra a 3 conquistadores que acompañaron a Jerónimo Luis de Cabrera en sus expediciones y la fundación de la ciudad de Córdoba. No obstante ese no es el origen de la localidad ya que estos establecieron enormes estancias sin un centro urbano que pudiese dar origen a Villa Santa Rosa. Tampoco será, por el mismo motivo el origen del pueblo la estancia criadora de mulas de José de Pucheta, establecida en la zona el 26 de Noviembre de 1686. El origen del pueblo de Santa Rosa se encuentra en la capilla homónima dedicada a la santa limeña. No se han encontrado datos sobre la fecha de consagración del altar de la capilla o de su fundación, por lo cual se tomó el documento más antiguo que la menciona el 26 de Diciembre de 1721, un acta de bautismo celebrado ese día. Junto a la capilla como en tantas otras capillas de campaña se creó el camposanto. El primer fallecido asentado en este fue Mathias Guzman, sepultado bajo el rito católico y constatado por el párroco Joseph Noriega, a cargo del Curato del Río Segundo con sede en la Villa de los Ranchos (hoy Villa del Rosario) de donde dependía la capilla de Santa Rosa. El hecho ocurrió en 1758, pero lamentablemente desconocemos el día y mes, por estar la página cortada, no obstante, teniendo en cuenta que el difunto anterior fue asentado el 6 de Noviembre de 1758 y el siguiente el 26 de Diciembre del mismo año es claro que la sepultura de Guzman sucedió a fines de este1. Aunque no sabemos las dimensiones exactas del antiguo cementerio, si sabemos que el cementerio se encontraba en la esquina de las actuales calles Moisés Quinteros y Urquiza, por haberse encontrado numerosos restos óseos en esa esquina y porque relatos orales combinados con documentos del arzobispado de Córdoba y un informe arqueológico de 1993 ubican la capilla primigenia mencionada frente a la calle Urquiza y junto a esta el cementerio2.

Primera y segunda acta de defunción del cementerio de Santa Rosa

El cementerio continuó funcionando en el mismo predio junto a la antigua capilla (templo parroquial entre 1800 y 1865), pero poco antes de ser trasladado pasó de la jurisdicción parroquial a la municipal. En 1893 el Cura Párroco Moisés Quinteros decía “Todos los cementerios del Curato están administrados por el Párroco y son propiedad de la Iglesia, menos el de la Villa de Santa Rosa que, aunque accidentalmente está bajo la jurisdicción del párroco, no es sin embargo de propiedad de la Iglesia, sino de la Municipalidad”3. El momento exacto de este traspaso, es difícil de fijar, sin embargo leyendo uno por uno los registros de defunciones de la parroquia se comienzan a ver sutiles cambios que permiten dilucidar una fecha aproximada. En Julio de 1875, el presbítero Juan Bula, al registrar una defunción se refiere al lugar de sepultura como cementerio de esta Iglesia Parroquial, sin embargo, en Agosto del mismo año comienza a decir Panteón de esta Iglesia Parroquial ¿Por qué no usa más la palabra cementerio de esta Iglesia Parroquial? Quizás sea porque este ya no era propiedad de la Iglesia en su totalidad y aún lo era una parte de este, por lo cual usó la palabra Panteón. Para el 1° de Junio de 1878 Bula se refiere a las sepulturas realizadas en el cementerio de Santa Rosa como cementerio público de esta parroquia y alterna entre una y otra acta refiriéndose a este como “cementerio público de esta Iglesia parroquial”. Por último a partir del 27 de Julio de 1878 el padre Bula se referirá a todas las sepulturas realizadas en el cementerio de Villa Santa Rosa como realizadas en el “cementerio público de esta Villa”, lo cual siguió haciendo su sucesor años más tarde.4

 Para 1895, la municipalidad de Villa Santa Rosa tomando los criterios higienistas de la época construirán un nuevo cementerio, contrario a los vientos principales y sin contacto con las napas freáticas, ya que los mencionados criterios consideraban que diversas pestes y enfermedades podían contagiarse a través del aire y del agua de dichas napas. Nuevamente no podemos estar seguros del momento exacto de la construcción de dicho cementerio, pero el Presbítero Moisés Quintero refiere en un comunicado de 1895, que la municipalidad,  construyó el nuevo cementerio  “in illo tempore”5 (en ese tiempo) con una serie de luchas intermedias entre la autoridad municipal y la eclesiástica sobre las boletas que cobraban respectivamente municipalidad y parroquia, desautorizándose uno y otro respectivamente a la hora de dar sepultura a una persona fallecida. Pero, quién debía cobrar por la sepultura no fue el único roce antes del nuevo cementerio, ya que el primigenio no poseía espacio definido para las personas no bautizadas y sepultarlas en suelo consagrado, sin ser bautizados no era permitido por la fe católica. Este último problema se hizo más grave con la epidemia de viruela que azotó a creyentes como ateos por igual. La propuesta del sacerdote local fue crear una cerca que separara un espacio de otro. La respuesta del obispado fue qué los fallecidos fuera de la fe católica no se sepultaran en el cementerio sagrado, y que se confeccionara un cuadro para esos disidentes, al exterior del cementerio con rama o alambre, ante lo cual el cura local aducía no tener fondos para realizar una cerca conforme a la prescripción sinodal. Por último, el obispo decía, que de ser violentado el espacio sagrado para sepultar a cadáveres de personas no dignas de entierro eclesiástico, el cura acuda a las autoridades pertinentes6, quienes probablemente no le den mucho apoyo, ya que eran ellos mismos los que solicitaban sepultura indistinta para creyentes y ateos.  Con el nuevo cementerio construido en terrenos y con fondos municipales el antiguo camposanto fue abandonado y sus sepulturas olvidadas y abandonadas. Mientras el nuevo cementerio ahora bajo control municipal licitaba obras para construir nichos y un osario7

Desde 1895 entonces existe el cementerio San Roque, con ese nombre y en su actual ubicación en el extremo norte de la calle Urquiza ubicado a la salida del pueblo, como se dijo en contra de los vientos predominantes como marcaban los criterios higienistas de la época; que consideraban que la mayoría de las enfermedades eran transmitidas por los miasmas (olores y gases que existían en el aire). Así instalando el cementerio en esa ubicación los vientos predominantes (el Sur) evitarían la transmisión en los habitantes de la localidad de posibles enfermedades que aún poseyeran los cuerpos de los difuntos.

A pesar de las licitaciones para obras de nichos municipales existentes desde la fundación de ese cementerio las personas de menores recursos no podían acceder a una tumba para sus difuntos, por lo cual pronto las sociedades de socorros mutuos se hicieron eco de esa necesidad y comenzaron a construir panteones sociales, para sus asociados.  La primera en hacerlo fue la Sociedad Obrera Católica de Socorros Mutuos San Roque, ya desde 1915 y desde 1939 la Sociedad Obrera de Socorros Mutuos La Fraternal hizo lo mismo8. Estas dos entidades, la municipalidad y los nichos privados irán dando poco a poco forma al actual cementerio, que fue creciendo desde minúsculas dimensiones.

  1. Archivo del Arzobispado de Córdoba, Libro de Bautismos de Villa del Rosario Número 1 de 1758 a 1792, folio 1v
  2. Museo Casa Natal del Cura Brochero. Informes y documentos, Informe de la Licenciada Juana A. Martín de la Dirección Provincial de Patrimonio Cultural de la Subsecretaría de cultura del Gobierno de la Provincia de Córdoba año 1993, folios 6 y 7
  3. Archivo del Arzobispado de Córdoba, Libro de la Parroquia de Santa Rosa de Río Primero, Chalacea…, folio: 405
  4. Cfr: Archivo del Arzobispado de Córdoba, Libro de Defunciones Número 2 de la Parroquia de Santa Rosa de Lima 1875-1880, Folios: 1, 4, 107, 108 y 122 y Libro de Defunciones Número 5 de la Parroquia de Santa Rosa de Lima 1893-1902, Folio 1
  5. Archivo del Arzobispado de Córdoba, Caja Nº1 de la parroquia de Santa Rosa de Río Primero, Carpeta 1, sin folio, carta de Moisés Quinteros a SS Ilma el Señor Obispo Diocesano del 1º de Abril de 1895
  6. Cfr. Archivo del Arzobispado de Córdoba, Caja de parroquias San Vicente Santa Rosa de Calamuchita y Santa Rosa de Río Primero Carpeta 1, Correspondencia del 6, 17 y 19 de Diciembre de 1890 entre el Pbro. Juan Bula y el Secretario del Obispo Diocesano Rosendo de la Lastra.
  7. Archivo del Museo Histórico Municipal Villa Santa Rosa, Compilación de decretos de 1895 a 1914, f: 13.
  8. Cfr: TONEATTI, Enzo  “Reconociendo. Villa Santa Rosa desde sus orígenes hasta el tricentenario”, APHA Ediciones, 2021, pp: 168 y 170

BANDOLEROS Y CAUDILLEJOS

Por Marcelo Brunetto

El departamento del Río Primero, es un paso obligado de convoyes, rumbo al puerto de Buenos Aires, al alto Perú o al Litoral santafecino, por ello fue, una zona donde prosperaron bandas armadas de bandoleros, integradas por campesinos prófugos, mulatos, indios y hasta algún milico desertor, estos forajidos vagabundeaban ociosos cuatrereando, asaltando viajeros, convoyes, o estancias buscando violentamente, “metálico”, dinero o víveres para llenar la panza.

En amarillo donde actuaban los guevaristas

El 19 de enero de 1815 el Gobernador José Javier Díaz ordena a los Pedáneos que: a todos los “entregados al ocio, y otras personas sueltas (sin oficio) y además que erijan (agarren) desertores y ladrones, para que todas estos se despachen al fuerte de San Antonio de Garabato1, para poder reinsertarlos como milicianos en la defensa de la frontera.

La persecución a estos vagos y mal entretenidos fue implacable. Pero la mayoría de las veces por ser baqueanos lograban escaparse, entonces para pacificar la zona resolvieron, que si se entregaban voluntariamente,  luego de cien azotes serian indultados.

Así registramos algunos casos: en 1814 el teniente de las milicias del fuerte de, el Tío Pedro Plá y Casanova acepta indultar e incorporar, 27 hombres al mando de José Antonio Guevara, que arrepentido «quieren darse a la Patria y servir» 2, pero al tiempo volvieron a las tropelías.

El 27de marzo de 1816 Nazario Sosa le escribe al Gobernador Funes diciendo, “el señor José Antonio Guevara y sus secuaces se presentaron ante mí para que los indultase y habiéndolos verificado (revisado), me entregaron dos armas de chispa y una espada de las dos que robaron en el Rio Primero, con otras prendas3, los perdoné a pedido del vecindario.

En 1816 se entregan arrepentidos y devolviendo todo lo robado, otro grupo de salteadores prófugos, dirigidos por Asencio Ladrón de Guevara, acusadosdel robo y asesinato del estanciero Manuel Carranza, también son indultados.

¿Quiénes eran estos Guevara?

Eran miembros de una conocida banda, que vivía en los montes próximos al Fuerte del Tío. Apresados por el Juez Cuadrillero del Partido del Tío Mariano Rodríguez, rápidos fueron liberados, enfurecido por esta impunidad, los denuncio en 1807 al teniente de milicias Lauro Álvarez (nieto de José Álvarez y de Josefa Ladrón de Guevara) quien depuso de su cargo y despojado de sus armas al Comandante General de Armas Coronel Santiago Alejo de Allende porque no arresto a, “los famosos Guevarista que son, el azote de aquel partido (rio 1°) sin que haiga habido quien los contenga. Son Primos inmediatos del Gobernador Victorino Rodríguez (hijo de Felipa Catalina Ladrón de Guevara) quien los soltó en el acto, y su causa se rompió y se perdió”4.

Otros bandoleros que actuaban en la región

Citas:

1- Meinrado HUX, Memorias del ex-cautivo…,op. cit., pagina 281.

2- Saguier-er, Tomo-X, Capitulo-01, “La esfera social y las fracturas étnicas, estamentales y sanguíneas”. https://epdf.tips/debate-historico-inconcluso-10.html.

3- Ramón Loyola Saumell: Villa Concepción de El Tío. Su Historia documentada”, Municipalidad de Villa Concepción de El Tío, Editorial Brujas, Córdoba 2003., páginas 213.

4- Saguier-er, Tomo-X, Capitulo-01, “La esfera social y las fracturas étnicas, estamentales y sanguíneas”. https://epdf.tips/debate-historico-inconcluso-10.html.

Oratorio Nuestra Señora del Rosario

Prof. José Luis Zampini[1]

Introducción – Contexto

Los Curatos

La certeza de la existencia ya a principios del siglo XVIII de la Capilla de Villamonte en la región nos señala que se había establecido definitivamente en este suelo un centro irradiador de la fe, al que llegarían convocados por la espiritual los primeros pobladores de esta amplia región de Suquía.

A través del recorrido de su actividad en la región se deduce la dependencia de distintos Curatos, como consecuencia de las sucesivas divisiones del territorio eclesiástico en el tiempo. De esta manera, en primera instancia estuvo bajo la jurisdicción del Curato de Villa del Rosario, cuya fecha de erección es el 10 de mayo de 1704, no habiéndose encontrado el Decreto respectivo; este Curato abarcaba los actuales departamentos de Río Primero y Segundo; es por ello que se mencionan también otras capillas cercanas a Villamonte: Santa Rosa de la Frontera del Río de Córdoba (Santa Rosa de Río Primero); de la Purísima Concepción del Río Primero (o Capilla de los Ramallo, hoy inexistente) y de la Capilla de Ntra. Sra. del Rosario del Río Primero.

El 1 de noviembre de 1800, por Decreto del Obispo de Córdoba, se crea el Curato de Santa Rosa, cuyos límites inferiores –sur- coincidían con los departamentales, de este modo nuestra zona pasa a su dependencia. Transcurren así años de relativo apogeo mientras ya otras poblaciones con sus capillas van adquiriendo una mayor significancia regional, tal es el caso de Capilla de los Remedios, pequeño poblado situado sobre la margen derecha del Suquia, a unos 20 kilómetros de Villamonte. El crecimiento de este núcleo urbano -fundamentalmente en el siglo XIX– determina que se desmembre un nuevo Curato en el Departamento Río Primero: el Curato de Remedios, hecho que acontece el 22 de julio de 1882. Nuevamente Villamonte modifica su dependencia, esta vez de la cercana Remedios.

El ferrocarril

Este medio de comunicación modifica la tranquila vida comarcana y provoca el nacimiento de nuevos pueblos alrededor de cada Estación. Río Primero fue una de ellas. En 1887, los hermanos Lescano adquieren a los propietarios de las tierras que rodean a la Estación ya levantada y lotean para su urbanización, es así que el plano elaborado por el Agrimensor Antonio Porcel de Peralta indica la fecha 25 de septiembre de 1888, determinándose así el nacimiento del Pueblo de Río Primero.

Producido el trazado del ferrocarril, en los alrededores de la Estación de Río Primero se comenzaron a levantar las primeras viviendas en el loteo de los hermanos Lescano y de esta manera, rápidamente se nutrió de habitantes que provenían de la vecina Villamonte y de lejanos lugares (inmigrantes) a forjar nuevos destinos.

Actividad Religiosa

La Iglesia

En lo espiritual, la cercana Capilla de Villamonte satisfacía las necesidades elementales, pero pronto un grupo de vecinos reclama la necesidad de levantar un templo en la Estación Río Primero.

Con fecha 13 de diciembre de 1895” y por Escritura Pública N º 200 el Sr. Justo Camilo Ramallo, primer albacea testamentario del finado Dn. Romualdo Noriega vende a Su Señoría Ilustrísima Obispo Fray Reginaldo Toro una fracción de terreno de un poco más de 21 hectáreas.

Consecutivamente, el 13 de abril de 1896, ante el Juez de Paz de Villamonte Ramón Maldonado, comparecieron el Obispo de la Diócesis Fray Reginaldo Toro y el Cura Párroco de Remedios Manuel N. López, nombrado presidente de la comisión encargada de construir la Iglesia que se proyectaba en la localidad; allí en ese acto Mateo Gutiérrez, primer albacea testamentario del finado Julián Ludueña, pone a disposición de la comisión la suma de dos mil pesos en terrenos, para que sean destinados a la construcción de la capilla.

En el año 1902, se celebra un Contrato entre la Comisión para la construcción de la Iglesia en Estación Río Primero -compuesta por los Sres. Manuel Norberto López, Ramón Maldonado, Donato Mariconde, Aquilino Padilla, Gustavo Giaccagli, Francisco Gutiérrez, Lorenzo Daniele, Mateo Gutiérrez, Lorenzo Daniele, Mateo Gutiérrez, Epifanio Ludueña y Joaquín Ludueña.  por una parte y el Sr. Constructor Juan Bautista Castellani por otra parte; mediante este acto jurídico se daba comienzo concreto a la construcción de la Capilla, tarea que sufrirá discontinuas alternativas hasta su culminación.

El 19 de febrero de 1905 se hace cargo de la Parroquia de Remedios el padre Ramón F. Varas, a su arribo, la capilla de Río Primero se encontraba a la altura de la cornisa, según un informe en el que se hace mencionado cura le manifiesta al Obispo, de la urgente necesidad de continuar con esta obra para la adecuada atención religiosa de la población, la que ya constituía un grupo de más de 1.500 habitantes.

Durante más de un año, se tramitan la venta de los terrenos y a tal efecto se constituye una nueva Comisión Pro-Continuación de la Obra de Erección del Templo, formada por Ramón F. Varas, Lorenzo Daniele, Lorenzo Acosta, Eugenio Ludueña, Octavio Ludueña, D. Olmos Narvaja e Ildenfonso Vélez; arribando el decreto de ventas de los sitios el 30 de enero de 1907, el cual se concreta y se realiza mediante remate público.

A partir de esta decisión, las obras se suceden y la marcha del edificio se encamina formalmente, en la cual los obreros: Antonio Laterza construye el techo, Luís Apóstolo, construye las puertas, ventanas y coloca los cristales; Ramón Reyes erige la sacristía, de 8 metros de ancho por 5,30 de profundidad, como también la construcción del altar para la referida capilla, hecho de material cocido, asentado en cal.

Su bendición se produjo el 12 de octubre de 1909, contando Río Primero, desde ese momento con un templo católico, fiel reflejo del continuo esfuerzo que sus habitantes.

Oratorio del Rosario

Al sur de la actual Río Primero, en la banda derecha del Suquía, se encuentran aún unos pocos restos de lo que fue la Capilla o el Oratorio del Rosario; edificación de menos tamaño que la Capilla de Villamonte (11 m x 4 m interiores) cuyo emplazamiento en lo que todavía se conoce como “Paso del Rosario” antiguo lugar donde se atravesaba al río y que fue utilizado hasta el primer cuarto del actual siglo, aproximadamente.

Se ignora aun quien edifico este oratorio ni cuando aconteció; asimismo llama a la reflexión por qué la proximidad a Villamonte.

En el archivo Arquidiocesano de Córdoba encontramos una serie de Inventarios de Parroquias y Capillas del beneficio del Cura y Vicario Dn. José Martín Olmos de Aguilera, fechados el 12 de septiembre de 1777; allí se describen los bienes de la Capilla Vice Parroquia de Santa Rosa de Lima Frontera del Río de Córdoba, la Capilla de Ntra. Sra. De la Concepción de la Capilla de la Cañada, llamada comúnmente Ramallo y la Capilla de Ntra. Sra. Del Rosario del Río Primero de Córdoba, haciendo descripción de sus elementos.

Allí la menciona como una capilla de seis tirantes adentro y uno afuera, con su coro. La Imagen de la Sra. del Rosario es de media vara de alto con su niño en brazos y su corona de plata. El enunciado de los objetos y ornamentos litúrgicos evidencian una capilla con mucha actividad, teniendo en cuenta la época y su ubicación netamente rural.

No son muchos más los datos de esta construcción y de su regularidad funcional. Recién en agosto de 1860, en una mensura de terrenos encontramos el paraje denominado “Estancia del Rosario”, cuyo propietario era Luís Ludueña, quien a su vez donó un terreno para que la Capilla tuviera un cementerio propio, a cuatro cuadras de la misma. Ludueña fallece en 1861.

Posteriormente, en febrero de 1879, en nota dirigida al Prebendado y Secretario del Obispado, José María Yañiz, se hace mención a la necesidad de construir un cementerio en dirección sudeste, a 400 m de la Capilla, para lo cual su propietario, Don Luis Ludueña (h) realiza la donación y asimismo ya se disponía de los medios para su construcción, con tapia.

Del Inventario de los objetos que pertenecen a las Capillas de Remedios, Villamonte y Rosario levantado por el Ayudante Cura Interino el 20 de Agosto de 1879, se lee:

Capilla del Rosario de Villamonte: Imagen de la Virgen, Vestidos, Rosario, Corona de Plata, Crucifijo de madera y bronce, incensario, vinajeras, piedra ara, manteles, crimeras, candeleros, ostiario, misal, ritual, sobrepelliz, frontales, casullas, albas, amitos, purificadores, campanilla de mano, lámparas, andas, pulpito, caja, mecheros. Remedios, Francisco Leiva, Cura Interino.

No son muchos los datos que de esta construcción se disponen, en los informes que la Parroquia (Curato) de Dolores enviaba anualmente al Obispado, se menciona al Oratorio del Rosario “siempre cerrado”.

Finalmente, el 26 de febrero de 1893, el cura Norberto López -de Remedios- efectúa Inventarios de sus bienes y en ese mismo acto los traslada a la Capilla de la Candelaria (Villamonte).

El Cura Vicario de Remedios, Manuel López en nota dirigida al Obispo Reginaldo Toro el 10 de abril de 1894, expresa que le impida a la viuda Bernarda Ludueña que demuela la Capilla y venda sus materiales, ya que ella ha desoído la solicitud que él le planteara en ese sentido.

Esta Capilla permanece desde entonces cerrada y progresivamente se fue deteriorando hasta que Bernarda Ludueña, termina cerrándola definitivamente en 1908.

Imagen

En el Libro de Acontecimientos Notables de la Parroquia de Capilla de Remedios, iniciado en 1907 por Cura y Vicario Ramon F. Varas, en su folio 6, numero de orden 10, se lee: “Habiendo hecho retocar la antigua imagen de la Virgen del Rosario de Villamonte la que quedo de singular hermosura, la bendije solemnemente en la Capilla en construcción de Río Primero el día 23 de septiembre de 1908 y para que conste, lo firmo. Ramon F. Varas, Cura y Vicario”.

Posteriormente, en un informe de la Capilla, “se sostiene que desde su bendición es la Virgen del Rosario, la advocación y que no se han encontrado detalles del acto, ni fundamento sobre la advocación de Ntra. Sra. de la Candelaria proveniente de Villamonte, tuvo un sitial preferencial en una repisa al efecto construida. Es presumible que la imagen venerada de la Virgen del Rosario provenga del Oratorio homónimo, cerrado en 1893 y llevada a Villamonte”.

Ornamentos de Villamonte

EL 26 de febrero de 1909, el Cura Varas es autorizado por el Prelado Diocesano Fray Zenon Bustos a conducir los Ornamentos de la Capilla de Villamonte (y las del Oratorio del Rosario) al nuevo templo en construcción de Estación Río Primero, hecho que acontece el 27 de marzo del mismo año, en solemne procesión. Allí se clausura definitivamente a la Capilla de Villamonte.

Algunos de sus bienes fueron posteriormente repartidos en las nuevas construcciones del Curato: Monte Cristo, Piquillín, Capilla de Dolores, etc.

Estancia del Rosario

Esta porción de tierra denominado Estancia del Rosario puede dar origen al Oratorio o Capilla pudiendo haber nacido como de uso doméstico o privado. En 1860 su propietario era Luis Ludueña.

En el extracto de Títulos de Florentino Peralta -aprobado en 1912- Luis Ludueña (h) vende una porción de la estancia en agosto de 1862 a Romualdo Peralta, vecino colindante. Posteriormente y por escritura privada el 20 de noviembre de 1863 vuelve a vender una suerte de tierras que provenían de herencia de su padre Dn. Juan Pío Ludueña, de compra a su cuñada Eduarda Pajon y por compra a su sobrina Martina Ludueña. Terreno situado en la banda sur del río, con 8 cuadras de frente y su fondo, desde una tala (sic) hasta la “Cañadita de las Víboras”, al caer al camino del Rosario, al lado del naciente en la orilla de un caminito que lleva a los Videla para el sur.

El 11 de Agosto de 1869, en una actuación de Catastro puede observarse: “…ante mi, Juez de Primera Instancia de Villamonte Dn. Wenceslao Carranza y testigos Dn. Fortunato Caballero, vecino de la Capilla del Rosario”.

El 24 de Julio de 1907, ante el Escribano Público Don Tomas Garcia Montaña, Bernarda Ludueña junto a otros herederos venden a Don Mariano Ludueña las acciones y derechos de un terreno en común en el lugar “Capilla del Rosario”, lindando con las tierras de Florentino Peralta, Marcos Ludueña, Lino Padilla y Romualdo Peralta. Posteriormente, Mariano Ludueña vende a Florentino Peralta. La Mesura, deslinde y amojonamiento de los terrenos de Florentino Peralta realizado en 1910 sumaban 585 hs.

Paso del Rosario

Este Oratorio tuvo su importancia regional ya que estaba situado junto a un paso sobre el río Suquía, que comunicaba a poblaciones situadas al sur, como por ejemplo Villa del Rosario. Este cruce se denominó Paso del Rosario (por el Oratorio), los Comedores y Paso de los Arroyo. Esta última denominación (más temprana) se debe a que esta familia (Albino y Crisologo Arroyo) oficiaban el trabajo de «cuartedores», o sea cruzaban con caballos a los carruajes y vehículos que tenían dificultades para franquear el paso de agua.

Este importante cruce sobre el Suquía se mantuvo por décadas, hasta que el Ferrocarril provocó cambios en la delimitación de nuevos caminos y la utilización de puentes. Asi, este histórico sendero fue perdiendo importancia y hasta se llegó a alambrarse y cerrarse al libre tránsito.

En la década del ´30, mediante Ordenanza N°46 se Declara Camino Publico al que nace al Sud de Río Primero, en el llamado Paso del Rosario en dirección hacia el Oeste hasta limitar con otros caminos. Y ordenan a los Hermanos Arroyo a levantar el alambrado que linda con su propiedad, debiendo dejar 7 m al norte.

            Mas adelante, en la década del ´60 y en la Intendencia del Prof. Rogelio Arnaudo y mediante Decreto 999 del 20 de noviembre de 1968 se resuelve que “para facilitar el acceso de los vecinos que utilizan el Paso de los Arroyo (cruzando el río) que está enmalezado y desde hace 30 años no recibe conservación, se dispone la limpieza, apertura y arreglo de los tramos que conducen desde el vado (por la costa sur) hasta el Paso de los Arroyo y del que lleve desde las calles del sudeste del pueblo hasta el referido paso, como asimismo el tramo del camino antiguo desde el paso hasta el camino a Cañada de Machado.

Campo de la Virgen, Campo del Contardo

Este predio de aproximadamente 11 has, conocido como el “Campo de la Virgen” fue cedido oportunamente por sus propietarios a la Curia. En sus inmediaciones y junto al río se encuentran los restos del Oratorio del Rosario, de pequeña construcción y de modestos elementos.

Desde mediados de la década del ´60, el rector Rogelio Arnaudo con un grupo de alumnos y ex –alumnos realizaron tareas de desmalezado, limpieza de las ruinas, construcción de un mangrullo, reforestación de las costas del Suquía, etc. Esta tarea se realizó –con algunas intermitencias- hasta fines de la década del ´70 y luego fue discontinuada. Posteriormente sufrió una apropiación por terceros y aunque desde la Curia se defendió su posesión, esta causa fue perdida.

Hoy este predio está en manos privadas.

Resulta importante señalar la reacción de vecinos y de la policía misma cuando fueron talados tres añosos sauces de sus costas el 18 de enero de 1974, demostrando así el sentimiento que ese predio representaba. 

Reclamo Privado

El Sr. Juan Humberto Ramírez (descendientes de los antiguos propietarios Arroyo),en una especie de cruzada personal, inicia en el año 2006 una serie de trámites ante diversos organismos provinciales y Municipal local, con el objeto de que se libere al tránsito el histórico paso que se encuentra cerrado y alambrado por los propietarios de aquel entonces. La dificultad en la obtención de documentación respaldatoria -especialmente en la Dirección Provincial de Vialidad- no le ha permitido este objetivo de recuperación histórica del Paso.

CONCLUSIONES

  • Es de una singular curiosidad la construcción de esta Capilla (nacida probablemente como Oratorio) y su funcionalidad paralelamente a la de Villamonte (Ntra. Sra. de Copacabana).
  • Su ubicación junto a un paso sobre el río y su conexión hacia otras regiones de esta porción entre los ríos Primero y Segundo la constituyen en un punto de relevancia en los sistemas comunicacionales de aquellos años (siglo XIX y parte del 20).
  • La advocación que impuso su propietario original (Familia Ludueña) a la Virgen del Rosario ha trascendido hasta el presente, ya que al erigirse el nuevo templo en la Estación Río Primero (1909) el Cura de entonces, proveniente del Curato de Remedios, puso a esta nueva Capilla bajo la Advocación de la Virgen del Rosario, relegando a la histórica imagen de Ntra Sra. de la Candelaria (Copacabana) a un importante, pero segundo plano. Tanto que al crearse la Parroquia de Río Primero, se la denomina “Del Rosario”, nombre que aún conserva.
  • La recuperación del sitio de las ruinas del Oratorio, la conservación de los restos del Vado del Paso del Rosario, como asimismo la conservación de la topografía original y su flora autóctona, son objetivos a desarrollar, aun en la necesaria convivencia con sus propietarios. Una señalización y concientización de este real sitio histórico permitirá reencontrarnos con enormes raíces de identidad.

BIBLIOGRAFIA

  • CEDEH, “Villamonte y Parroquia”. Trabajo inédito de compilación con motivo de cumplirse 50 años de vida de la Parroquia de Nuestra Señora del Rosario de Río Primero. 1996
  • MALDONADO, Guillermo Rufino. La Auténtica Historia de Río Primero. Taller editor Artesol. Córdoba. Año 1990.
  • RIO PRIMERO. Su gente y su historia. Historias Populares Cordobesas. Municipalidad de Río Primero. 2006.
  • SANTUCHO, Pedro Manuel A. Historia de Río Primero. Taller editor Artesol. Córdoba. Año 1987.
  • ZAMPINI, José Luis “Orígenes de la Parroquia de Río Primero” – CEDEH, Octubre de 1987 – 7p.
  • Revista “Nuestro Instituto Nº 12”. Instituto Contardo Ferrini. Mayo de 1979.

DOCUMENTOS

  • Archivo Arzobispado de Córdoba – Carpeta Capilla de Remedios – Informe Anual del Curato de Ntra. Sra. de Remsidos, 1890.
  • Archivo Arzobispado de Córdoba – Inventarios de Iglesias y Capillas del Rio I° y II°, 1777. Leg 4 2° parte, T. 1.
  • Direccion General de Catastro – Mensuras Judiciales Aprobadas, C/A 84, 1910.
  • Informe de Gestiones suscripta por Ramírez, Juan Humberto. Agosto de 2014.
  • Libro Nº 7 de Decretos de la Municipalidad de Río Primero, abierto el 13 de octubre de 1966.

[1] Integrante del Centro de Estudios Históricos de la localidad de Río Primero

UN PUEBLO BELGRANIANO SOBRE EL

ANTIGUO CAMINO DE LAS TROPAS

ORÍGENES DE CHALACEA EN EL DEPARTAMENTO RÍO PRIMERO

Por Carlos Alfredo Ferreyra Bertone1

INTRODUCCIÓN:

Si hay un pueblo que por su nombre ha llamado la atención de muchos curiosos por la historia es el pueblo de Chalacea, ubicado en la pedanía homónima al norte del Departamento Río Primero.

En este trabajo buscamos echar luz sobre algunos aspectos de la historia de este pueblo, desde que era una estancia criolla a fines del siglo XVIII hasta la construcción de la estación ferroviaria en la década de 1930 y la fundación del pueblo hacia 1940. No obstante, lo más llamativo y revelador de nuestra investigación es el descubrimiento de un trascendental documento que indica la presencia del general Manuel Belgrano en las tierras de Chalacea a principios del siglo XIX.

Este artículo no busca ser un trabajo de historia crítica sino un simple trabajo de historia

regional, que ilumine algunos aspectos históricos y sociales y que sea puntapié de futuras investigaciones más profundas. Entendemos por “historia regional” el estudio de fenómenos sociales a través del tiempo en un espacio determinado de acuerdo a las finalidades de ese estudio2. En tal sentido, la finalidad de este estudio regional es historiar a una población pequeña y dispersa que se mantuvo durante 200 años con diversas estrategias de reproducción, estando ubicada en un lugar árido y de escasos recursos pero a la vera de un camino que le permitía conectarse con el centro y el norte de Córdoba.

Es por ello que en este trabajo nos centraremos en el nacimiento de la población de Chalacea hasta llegar a la creación de un pueblo organizado que garantiza, según creemos, la subsistencia de esta comunidad.

El marco temporal va desde finales del siglo XVIII (1787) hasta finales del siglo XX (1985). En tanto que el marco espacial será la región N.O. del Departamento Río Primero, en la zona de la Pedanía Chalacea, haciendo especial referencia al Camino de las Tropas y al Ferrocarril Central Norte Argentino.

LEJANO Y SIN AGUA:

Para la primer parte de nuestro trabajo desglosaremos el excelente artículo de Eduardo Gould producido a pedido de la Comuna de Chalacea3, al cual agregaremos información de otras fuentes.La presencia de pueblos originarios se evidencia por la existencia de toponímia indígena en la región. Parajes aún existentes como Sitón, Gualchara, Pozo de los Indios, Pilluco indican que se trataba de una zona cercana a la frontera del Chaco, despoblada y con escasos recursos, ya que –como sabemos- la centralidad de la expropiación forzada a los indígenas llevada a cabo por los conquistadores fue en las áreas con mejores pastos, clima y agua.

Para finales del siglo XVIII, el cambio en las políticas económica coloniales, derivadas de las llamadas Reformas Borbónicas ya habían llegado a Córdoba, a tal punto que las nuevas élites dominantes comenzaron a adentrarse en territorios antes despreciados, buscando ampliar sus propiedades para desarrollar el nuevo negocio: la cría de ganado vacuno. Este fenómeno se vio especialmente centrado en los hoy Departamentos Río Primero, Río Segundo y parte occidental de San Justo.

Según la investigación de Gould, en 1787 Felipe Marín y Salas, oriundo de España, adquiere Quebracho Herrado vecino a Columbo y Cabinda; o sea, no se trata del paraje homónimo ubicado cerca de Santa Fe, sino de otro cercano a Totoral. Este es el primer nombre que recibe la zona que luego fue Pedanía Chalacea. El agrimensor comisionado fue José Manuel de Figueroa, quien tomo como referencia la cañada de Timón Cruz (nombre castellano pero con gramática quechua).

En 1791 Mateo Carnero adquiere una fracción de terrenos en la zona llamada Pozo de los Indios o Pozo de los Algarrobos. Lo interesante de ambas compras es que las descripciones dicen que son parajes sin aguadas ni lagunas pluviales y que será necesario construir pozos de balde, o sea, zona lejana a causes de agua permanente. Además era zona de jaguares y pumas, cercanas a territorio indígena, pero adecuadas (con el debido cuidado) para la cría de ganado vacuno. Las tierras se van subdividiendo y va surgiendo una pequeña élite marginal que, entre 1800 y 1810, estará conformado por los apellidos Carnero, Funes, Ludueña, Sarmiento, Peralta, Almada y Saravia.

Es hacia esta época en que aparece un dato interesante. En 1808 el visitador de impuestos Eustoquio Cornejo escribe por primera vez el nombre CHALACEA, s propietario durante buena parte del siglo XIX serán Dionisio Ludueña casado con Dominga Almada y sus herederos.

La estancia Chalacea de Ludueña fue descripta así, según los documentos: casa de madera, con un dormitorio, puerta de bastidor forrada de cuero, con dos pozos de balde, una ensenada de palo a pique y una “bebida con represa de madera y cercada de palo”, también un tajamar en construcción, claro indicios de que el agua representaba un problema ya que sus propietarios construyeron todas las alternativas posibles para contener el vital elemento. Llama la atención la presencia de dos arados, para la agricultura, algo poco común en la época4.

BELGRANO EN CHALACEA:

Según viejos testimonio, convertidos hoy en tradición oral, se decía que en la zona de Pozo del Moro había un viejo rancho en el que habría dormido el General Manuel Belgrano.

La información comenzó a ser constatada allá por el año 2010 y 2012 por las investigaciones que realizamos con el arquitecto Sergio Marchetti, para establecer la traza del antiguo Camino de las Tropas. Durante esos años logramos dar con el camino, relevarlo gracias al apoyo de la APHA (Asociación del Patrimonio Histórico de Ansenuza, Suquía y Xanaes) y encontramos numerosos documentos que muestran como ese camino fue utilizado por muchos de los más destacados protagonistas de la historia nacional: Belgrano, Lamadrid, Paz, Bustos, etc5. Por lo tanto ya nos acercábamos a confirmar que efectivamente Manuel Belgrano había pasado por esta región, cuando apareció un interesante escrito que confirma que el prócer no sólo pasó sino que firmó un documento en el paraje de Chalacea. Este documento convierte así a este pequeño pueblo, heredero del antiguo paraje, en una localidad belgraniana, algo que debería llenar de orgullo a sus habitantes Justamente, el 27 de febrero de 1819, en el marco de las primeras guerras civiles, cuando ya aparecían los precursores de los caudillos que dominarían el espectro político a partir de 1820, el Gral. Manuel Belgrano informa desde CHALACEA al Director Supremo J. M. de Pueyrredón que se ha ganado la batalla de la Herradura entre las fuerzas del orden (Paz y Lamadrid) y las de los “anarquistas… promotores de la desunión” (López y Campbell)6.

Reproducimos a continuación la transcripción del mencionado documento:

Cuando el documento dice “Quartel general en Chalacea…” se refiere a que era un cuartel móvil, en movimiento, ya que justo Belgrano estaba volviendo desde Tucumán hacia Villa del Rosario (Villa de los Ranchos) para combatir a los caudillos del litoral sublevados contra el gobierno central. Claramente indica que Belgrano paró, por algunas horas, o quizás un día, en la zona de Chalacea. El día antes, 26 de febrero, estaba mandando unas notas desde el Puesto de Sejas, a sólo 40 o 50 km al norte de Chalacea. El estado de salud del Creador de la Bandera y lo trabajosa de la marcha de un cuartel general, no les permitía avanzar mucho más por día.

LA PEDANÍA:

En 1835, y siguiendo a Gould ya citado, aparece individualizada por primera vez la Pedanía Chalacea (las pedanías eran divisiones judiciales de primera instancia donde actuaban los juecespedáneos, o sea “a pié”), como una subdivisión del Curato de Santa Rosa. Hacia 1845 aparecen los puestos Pozo del Moro y Los Quiroga. El padrón provincial (censo) de 1840 es el primero que registra al paraje Chalacea, con una veintena de personas habitando el lugar. La pequeña élite local sigue hegemonizada por los apellidos Juncos, Avendaño, Almada, Ludueña, Pucheta y Carnero y los recién llegados Cabanillas, Frontera y Celayes. La población se había consolidado de tal forma que por decreto canónico del 31 de mayo de 1871 el Arzobispado de Córdoba erige la Parroquia de San Rafael de Chalacea, convertida desde 1903 en Parroquia de San Antonio de Chalacea, hoy Parroquia de Obispo Trejo. Era tal la importancia del poblado que se creó un servicio de mensajería rural: por Decreto N°2977 «E» del 27 de agosto de 1929, el gobernador José A. Ceballos, concede el servicio de mensajería entre Monte del Rosario y Chalacea a Antonio Inga. Veremos a continuación como se consolida el topónimo Chalacea, revisando la cartografía de la época.

En el mapa oficial de Córdoba de 1883, Chalacea (el paraje y la pedanía) aparecen muy bien indicados hacia el Oeste de San Antonio (Obispo Trejo) y sobre el Camino de las Tropas. En el mapa de Córdoba de Río y Achaval de 1904 aparece Chalacea como un importante paraje y tiene, según los autores, juzgado y comisaría7. En el mapa de Córdoba del Anuario estadístico de 1908, Chalacea aparece como un punto importante del Camino de las Tropas, mucho más importante que San Antonio (Obispo Trejo). En el plano catastral de Jorge Lesser de 1920, Chalacea aparece como un paraje de envergadura al sur de la línea férrea de Deán Funes a Laguna Paiva. De igual forma aparece en el mapa oficial de Córdoba de 1924.

Muy importante es el mapa de Correos, Telégrafos y Vías de 1935, donde Chalasea (ahora cons) está ya indicada como apeadero.

Mapa de Córdoba de 1883: primera aparición del topónimo Chalacea.

La pedanía escrita en cursiva y la población escrita en imprenta.

Se distingue perfectamente el Camino de las Tropas.

LA ESTACIÓN Y EL PUEBLO:

La construcción del ramal Deán Funes-Laguna Paiva del Ferrocarril Argentino del Norte entre 1909 y 1913 fue una portentosa obra de los llamados “ferrocarriles del Centenario” (por el Centenario de la Revolución de Mayo en 1910) que incluía los ramales Metán-Barranqueras (uniendo Salta con el río Paraná) y Embarcación-Formosa (uniendo Salta con el río Paraguay), estos tres ramales, construido en una misma dirección y en el mismo plazo, tenían el interés de conectar lo profundo del territorio argentino con los ríos navegables, de manera de evitar la saturación del tráfico a los tradicionales puertos de Rosario o Buenos Aires. En 1904 por Ley Nacional Nº 4342 del 9 de septiembre de ese año, se autoriza la realización del estudio de factibilidad de una línea férrea que partiendo de un punto del Ferrocarril Central Norte llegase hasta las colonias de Santa Fe pasando por Monte del Rosario (Departamento Río Primero) y por el punto “llamado los altos del Chipión”. En 1910, para economizar 12 km de vías, se decide el obviar el paso por Monte del Rosario y unir Cañada de Luque con La Puerta pasando por el pueblo de Villa San Antonio.

La ley por la cual el Congreso autoriza al PEN a construir por administración una línea férrea que una las estaciones Deán Funes (habilitada en 1875) con Laguna Paiva (habilitada en 1908) es la Nº 6011 del 19 de octubre de 1908; y por Decreto del 23 de diciembre de dicho año se crea una Dirección Nacional para la construcción de la misma. El estudio de factibilidad es del 30 de julio de 1908, aprobado por Decreto del Presidente José Figueroa Alcorta Nº 4435 del 11 de agosto de dicho año, siendo aprobados los planos el 31 de agosto y comenzando la construcción a principios de 1909 desde ambos puntos terminales, avanzando más rápido –por razones orográficas- del lado santafecino.

El primer tramo Laguna Paiva hasta Altos de Chipión se habilitó el 1 de diciembre de 1911 por Decreto Nº 10608 del 21 de noviembre y el segundo tramo desde Altos de Chipión a Deán Funes se habilitó el 1 de febrero de 1913, por Resolución el Ministerio de Obras Públicas Nº 24399 del 21 de diciembre de 1912 (aún que los trenes circulaban de manera provisoria desde 1911). Cabe mencionar que el año 1911 es clave en la historia de dicha línea, ya que el 30 de septiembre por Decreto Nº 2988 se establece el kilometraje definitivo de las estaciones y el 21 de diciembre por Resolución del Ministro de Obras Públicas, Ezequiel Ramos Mexia, se establecen los nombres de cada estación.

Entre 1929 y 1931 se construyó, la variante La Puerta-Alta Córdoba, naciendo una decena de estaciones, de las que destacamos (por su importancia estratégica) la Estación Villa Santa Rosa8. Durante todo este tiempo los trenes pasaban por la zona de Chalacea pero no se detenían ni realizaban cargas. Pero, por expediente 15048-C-1930 se dio inicio a las obras de cruce de vías en el Km 341 a pedido de los empresarios Minetti y Cia. y García Hnos. entre otros. Estos cruces de vía permitían desviar una formación y dejar algunos vagones en paralelo de la vía principal para ser cargados y luego vueltos a enganchar en otra formación. A través de la circular N° 680 de enero de 1931 se procede a la habilitación para tráfico de cargas el Desvío Km 341, las obras son aprobadas por Decreto del 3 de octubre de 1931 firmado por Uriburu. Entre 1931 y 1933 se construyen las viviendas y casillas para el personal (Decreto 23655 del 20 de junio de 1933) En tanto que por Decreto N° 84347 del 10 de junio de 1936 se designa como Chalasea (sic) al Dv. Km. 341, decreto firmado por el Presidente Justo. Y llegó el momento de la fundación. La existencia de la estación ferroviaria llevóindujo a un empresario de origen siriolibanés, Antonio Arlla, a gestionar la fundación del Pueblo “Chalacea” cuyo amanzanamiento fue aprobado el 13 de septiembre de 1939 y el loteo final fue aprobado el 6 de agosto de 1940. Esta última fecha puede tomarse, eficazmente, como FECHA DE FUNDACIÓN de pueblo de Chalacea siendo su fundador el mencionado empresario9. La ausencia de autoridades en la localidad debe haber sido un freno para los deseos de progreso y de servicios por parte de los vecinos: una escuela, una estafeta postal y un agente de policía era toda la presencia del Estado en este naciente villorio. Esto queda demostrado con el Decreto 58 «A» del 26 de junio de 1960, en el que el Interventor Federal en Córdoba, Juan Francisco de Larrechea, declara feriado en la localidad de Chalacea el día 29 de junio a solicitud de la Comisión

Pro Fiestas Patronales de San Pedro. Es decir, el interlocutor con las autoridades provinciales era una simple comisión de fiestas patronales. Finalmente, el pueblo de Chalacea entra en el camino de la institucionalidad con la creación, en 1985, de la Comisión Vecinal de Chalacea, la cual por Decreto N° 7341 del 10 de diciembre de 1985, firmado por el gobernador Angeloz, crea el ejido de prestación de servicios de la Comisión Vecinal de Chalacea. La comisión signaría los destinos del pueblo hasta 1991 cuando con la nueva Ley Orgánica de Municipios (N° 8102) se creen las comunas y la antigua comisión pase a ostentar el nuevo título.

CONCLUSIONES:

Nuestro pequeño aporte para la historia del Departamento Río Primero ha sido esta investigación en la que se condensan algunos antiguos trabajos con nuevos documentos e investigaciones más recientes, tratando de demostrar como la presencia humana en un territorio tiende a aferrarse a pesar de la falta de recursos o de las inclemencias del clima. En esta región el Departamento Río Primero, lejos de causes permanentes de agua, con montes tupidos y plagados de alimañas, surgió una pequeña población que creció de manera familiar (orgánica) en torno al antiguo Camino de las Tropas. Población que vio pasar a las tropas y huestes de las guerras civiles, y entre ellos, recibió la visita (el acantonamiento) del General Manuel Belgrano.

Dicha población consiguió consolidarse a medida que la frontera del Chaco se iba alejando hacia el Noreste, más allá del río Dulce, y consiguiendo ser un paso importante en el sistema caminero de la segunda mitad del siglo XIX y principios del siglo XX. No obstante eso, fue la llegada del ferrocarril la que permitió la creación de un pueblo estable, consolidado y con instituciones. Cabe destacar que mientras la antigua Chalacea se ubicaba sobre un camino trazado de Norte a Sur, la nueva Chalacea será fundada sobre una línea férrea en dirección de Oeste a Este.

Hoy, el pueblo de Chalacea ve pasar el progreso por la -cada vez más frecuentada- Ruta

Provincial N° 17, la cual como corredor turístico entre el Parque Nacional Ansenuza y el Camino Real y las Estancias Jesuíticas (Patrimonio de la Humanidad) puede ser un importante factor de desarrollo para la localidad. Dicha ruta es también la vía principal que une a todo el Itinerario Cultural Ferroviario creado por Ley Provincial N° 10056 del año 2012. Ahora solo falta la decisión y la voluntad de sus autoridades para que Chalacea vuelva a ser un punto nodal de la caminería, como lo fue en la época de Belgrano, pero ahora con la Ruta 17 como protagonista en este nuevo corredor natural y

cultural.

NOTAS Y CITAS

1 Licenciado en Historia (UNC), Máster en Museología (U. de Valladolid), Director de la Estancia de Jesús María-Museo Jesuítico Nacional y Museo Nacional de la Posta de Sinsacate (Min. de Cultura de la Nación).

2 Bandieri, S. (2014). Acerca del concepto de región y la historia regional: la especificidad de la Norpatagonia. Revista De Historia, (5), 277–293. Recuperado a partir de http://revele.uncoma.edu.ar/index.php/historia/article/view/688;

3 Gould, E. (2014). Chalacea: desde la génesis de su nombre hasta la gestación de un pueblo. Pueblos de Ansenuza. APHA Ediciones. 79-86.

4 Ibídem, p.3 (tomado de Registro 1, 1804-1807, p47v)

5 Para el Camino de las Tropas, confrontar bibliografía.

6 A.N.H. Partes de Batalla de la Guerras Civiles 1814-1821, Buenos Aires, 1973, p. 232

7 Río, M. y Achával, L. (1904) Geografía de la Provincia de Córdoba. (1) Compañía Sud-Americana de Billetes de Banco. 563.

8 Ferreyra, C. (2014) Centenario de la habilitación del Ferrocarril Central Norte Argentino 1913-1 de Febrero-2013. Pueblos de Ansenuza. APHA Ediciones. Córdoba. 134-135

9 Planos R107 y R125 de la Dirección Provincial de Catastro (Fundaciones de Pueblos y Villas). Sobre tema“Fundaciones” ver la bibliografía.

BIBLIOGRAFÍA:

-Academia Nacional de la Historia. (1973) Partes de Batalla de la Guerras Civiles 1814-1821.

Buenos Aires.

-Bandieri, S. (2014). Acerca del concepto de región y la historia regional: la especificidad de la Norpatagonia. Revista de Historia, (5), 277–293. Recuperado a partir de

http://revele.uncoma.edu.ar/index.php/historia/article/view/688;

-Ferreyra, C. (2011) Tres preguntas frecuentes sobre los orígenes de La Para. La Para

Centenaria. Veinte sueños y cien imágenes. Municipalidad de La Para. 131-139.

-Ferreyra, C. (2011). Coordinador. Una huella profunda abriendo el monte: aportes para la

historia del pueblo de Las Arrias. Centro Municipal de Estudios Históricos de Las Arrias. Córdoba.

-Ferreyra, C. (2014) Acerca de los orígenes ferroviarios del pueblo de Matorrales. Pasajeros de

una Historia. Matorrales, 100 años de vida. Comisión Municipal del Centenario. Matorrales. 41-56;

-Ferreyra, C. (2014) Centenario de la habilitación del Ferrocarril Central Norte Argentino 1913-

1 de Febrero-2013. Pueblos de Ansenuza. APHA Ediciones. Córdoba. 134-135

-Ferreyra, C. y Seara, F. (2017). Candelaria Sud. Pueblo de Tradición. Comuna de Candelaria

Sud. Córdoba.

-Franco, M. (2018) Dos pueblos desaparecidos en el Camino de las Tropas: Encrucijadas y

Cañada Honda”. Ferreyra, C., Ruedi, R. y Vassallo, M. Otros Caminos Históricos de Córdoba. APHA

Ediciones. Río Primero. 133-158

-Gould, E. (2014). Chalacea: desde la génesis de su nombre hasta la gestación de un pueblo.

Pueblos de Ansenuza. APHA Ediciones. 79-86.                                                                                         -Marchetti, S. y Ferreyra, C. (2017) Cronología del Camino de las tropas. Una antigua ruta de

patriotas, caudillos y troperos. Ferreyra, C., Ruedi, R. y Vassallo, M. Caminos Históricos de Córdoba.

Siglos XVI al XX. APHA Ediciones. Río Primero. 215-226

-Medina, I. (2013) Una historia sobre los comienzos. Orígenes de Marull. 100 Marull. Libro de

Oro del Centenario. Municipalidad de Marull. 67-100

-Río, M. y Achával, L. (1904) Geografía de la Provincia de Córdoba. (1) Compañía Sud-

Americana de Billetes de Banco.

-Vassallo, M. (2021) La Estación Balnearia. Un camino de disputas y el origen de un pueblo.

Ferreyra, C., Marchetti, S. y Vassallo, M. Antiguos Caminos Históricos de Córdoba. APHA Ediciones.

Río Primero. 299-336;

FUENTES:

-Los expedientes y resoluciones citadas fueron consultadas en el Museo Nacional Ferroviario,

Buenos Aires.

-Planos R107 y R125 de la Dirección Provincial de Catastro (Fundaciones de Pueblos y Villas).

Artículos del Tercer Encuentro de Historia del Departamento Río Primero. Agosto 2021

Jueces pedáneos y jueces de alzada entre 1813 y 1854 en el Departamento Río Primero

Por Enzo Toneatti

La figura del juez pedáneo se remonta a la antigua Roma, donde estos juzgaban sobre asuntos menores de la ciudad y dado que sus juicios eran cortos y rápidos realizaban estos de pié, de ahí su nombre jueces pedáneos.

En España, estos aparecieron bajo otro nombre en 1476. Fue dentro del reino de Castilla, donde se creó la Santa Hermandad, compuesta por un grupo de funcionarios que emitían justicia y también realizaban acciones de policía en la campaña. En el Virreinato de México y el del Perú, se reprodujeron numerosas instituciones castellanas, entre ellas, los Jueces de la Santa Hermandad, a los que se sumaron los alcaldes de Primer y Segundo Voto. El Virreinato del Río de la Plata continuó con estas instituciones y según diversos autores, fue el Marquez de Sobremonte en la primera década del siglo XIX quien instituyó el nombre de Juez Pedáneo a los anteriormente llamados Jueces de la Santa Hermandad y Jueces de Primer y Segundo Voto, pero no logré dar con las fuentes que refieren a este cambio de nombre. Ya finalizada la etapa colonial y comenzando la etapa independentista de la historia Argentina, el Reglamento de institución y administración de las Provincias Unidas del Río de la Plata, sancionado el 23 de Enero de 1812, estableció que no había motivo para ampliar o restringir la jurisdicción de los jueces ordinarios y por ello, los alcaldes pedáneos o de hermandad continuaron ejerciendo su autoridad en la campaña1.

Antes de avanzar analicemos qué es un juez pedáneo. Era la máxima autoridad política, militar, de justicia y fiscal en cada pedanía. Estos a su vez serán sujetos desde 1830, por un decreto del gobernador, al juez de alzada que normalmente residía en la capital de cada curato. En el caso del Curato de Santa Rosa en la localidad homónima. El juez de Alzada era un juez pedáneo más, pero que superaba en autoridad a los demás, ya que ellos debían informar a este, de las novedades de sus pedanías y él a su vez, respondía directamente ante el gobernador por el curato de forma integral. Durante el período independentista abundan las cartas entre los jueces pedáneos y el gobernador, fundamentalmente solicitando insumos, caballos, mulas y ganado para la guerra de independencia y otras veces en lo concerniente a los considerados vagos y a los prisioneros. Como ejemplo de estas acciones observamos la carta del juez pedáneo Pedro Sarlfiel, quien remite a las autoridades de la provincia “un vago y mal entretenido”, que además ha tenido problemas con la justicia. En otras cartas es el gobierno de la provincia el que le solicita ayuda para las fábricas de armas, en particular la de pólvora; al respecto encontramos correspondencia del año 1813, solicitando al juez pedáneo Ramón Brochero “seis carretas de tirantes de algarrobo, doce carretas de llaves de algarrobos, 4 masas de carretas de quebracho blanco, del mayor grosor que se encuentre, una carreta de trozos de espinillo coronilla” y se le encarga al juez pedáneo que distribuya esta solicitud entre los productores de estos materiales locales, aclarando que se les abonará el precio de plaza2. Ya en 1814 notamos que las solicitudes ya no son remuneradas, sino que pasan a tener la calidad “donativos voluntarios” hecho a beneficio del Estado por los vecinos del distrito y de la frontera de la capilla de Santa Rosa. Dichos donativos continúan siendo en maderas como notamos en una carta de Felix Valois Ferreyra que asegura no pudo cumplir con las demandas del gobernador para la fábrica de pólvora, por tener los pasos cerrados por los indios. Pero las demandas no son sólo de productos, sino también monetarios: se llegan a donar 12 caballos, 8 vacunos y 78 pesos reunidos por Felipe Valois Ferreyra. Sin recibir el título de donativos, notamos en una correspondencia oficial entre el gobernador de Córdoba y el juez pedáneo Ramón Brochero, que también se le impone a la pedanía el enviar un cierto número de personas vagas al gobierno provincial. En respuesta a esta solicitud el juez local aclara que de los 5 vagos que solicitó enviar el gobierno, en la pedanía sólo hay 2, los cuales remite y aclara que no puede enviar más, por no perjudicar a hombres honrados3. Los jueces y sus ayudantes a veces cooperaban entre sí, asistiendo a curatos y pedanías que no les pertenecían como cuando Don Eufrasio Agüero de Santa Rosa (quien podemos suponer era ayudante del juez pedáneo Ramón Brochero, porque fue designado por él para acompañar a los vagos mencionados en líneas anteriores) se dirigió a auxiliar al Curato de Río Seco. Cuando este fue invadido por los indios abipones, propuso al juez pedáneo local medidas militares a adoptar y lo auxilió con armas y organizando a las tropas locales4. Pero también notamos que a veces había roces importantes como cuando el mismo Don Eufrasio Agüero se enfrentó ante el juez pedáneo de San Pedro Don Juan José Carranza y Ávila por exigirle sólo a él que done ganado para la patria5. Lo jueces también estaban al tanto de las luchas independentistas, como vemos en una carta enviada por Eufrasio Agüero desde Santa Rosa al gobernador de Córdoba felicitándolo por el triunfo del 21 de junio de 1814 ante “la obstinada plaza de Montevideo…tengo así mismo la justa complacencia de acompañarle desde este destino; prometiéndome de un paso tan gigante, la conclusión de la grande obra de nuestra libertad nacional”6. Pero no todas las participaciones de los jueces pedáneos de este partido se limitaban a cumplir órdenes, llegaban a proponer al gobierno provincial tomar diversas medidas. Como por ejemplo cuando el 26 de agosto de 1814 comienzan un expediente para la creación de un fuerte en las Sabanillas al poniente de la Mar Chiquita. En este expediente los jueces pedáneos del Curato de Santa Rosa denuncian que las incursiones de los indios abipones han provocado que estancieros abandonen sus tierras, replegándose hacia la capilla de Santa Rosa, dejando a la merced de estos y de ladrones a sus ganados. El paso donde se pretende crear el fuerte es llamado Paso de las Sabanillas y está ubicado al oeste de la Laguna Mar Chiquita. Este paso junto con el de Chipión (donde se pretende construir otro fuerte) son las puertas por donde ingresan los indios. Para crear este fuerte los pedáneos aseguran tener 100 fusiles que proveyó el gobierno provincial para Santa Rosa y que pueden disponerse para este nuevo fuerte, además de lanzas, sables y trabucos que los vecinos puedan proporcionar. A la brevedad se emitió una respuesta favorable de las autoridades provinciales, que además de los fusiles y armas provistas por el gobierno y los vecinos, también proveerá con 25 fusiles enviados desde Córdoba7 Además de estas acciones los jueces pedáneos eran los encargados de organizar las milicias del curato para servir en la patria, ya que en el caso de Santa Rosa el comandante del fuerte y el Juez pedáneo local eran la misma persona en 1814, el Capitán Ramón Brochero. El 26 de agosto de 1814 Francisco Antonio Ocampo, en nombre del gobernador de Córdoba instruía al comandante del cuartel de Santa Rosa sobre las medidas a tomar para formar un cuerpo de milicianos y de caballería. Establecía, entre otras cláusulas, que no se tomarían para el ejército a hijos de padres sexagenarios, hijos únicos de madre viuda, ni a aquellos hermanos mayores que tuvieran huérfanos a su cargo. Los soldados una vez convocados tendrán turnos para resguardar las fronteras de los indios y para las tropas de la patria. Los mismos no tendrán permiso de ausentarse de sus partidos sin autorización previa de sus jefes, los cuales siempre tendrán la lista de los soldados a su cargo8 De esta manera podemos observar que cualquier hombre adulto podía ser convocado a las fuerzas armadas, salvo contadas excepciones “por causas humanitarias” y a partir de ese momento perdían cualquier limitada libertad que tuvieran y estarían al servicio de la patria. Del servicio sólo se libraban por las mencionadas condiciones humanitarias o por necesitar tiempo en el hospital, pero siempre con la autorización del juez pedáneo o del jefe del cuartel, que en muchas ocasiones era la misma persona9. En caso de desertar las penas iban desde la prisión, hasta el traslado a zonas de frontera, de cualquier modo siendo puesto a disposición de las autoridades de la provincia para que dispusieran del desertor. Aparentemente para 1815 los soldados escaseaban porque los reportes de vagos, mal entretenidos y ladrones y sus remisiones a las tropas de la patria abundan cada vez más, en la correspondencia entre los jueces pedáneos y el gobierno provincial. Sobre esto, observemos siguientes ejemplos: Felix Vaolis Ferreyra remite 7 vagos, ladrones, cuatreros, solteros sin padres vivos, huérfanos criados que muestran inconducta, incapaces de sostener a su familia e incluso algunos miembros de familia numerosas cuya conducta simplemente no es notable. Don Felix siente la necesidad de aclarar tantas características porque asegura que muchos de los remitidos a las fuerzas armadas tienen personas que los apadrinan y logran zafarse del servicio10. El juez pedáneo de Santa Rosa Ramón Brochero por su parte remite directamente a los ladrones al encontrarlos robando11. El juez pedáneo de Guachana remite 3 prisioneros; 2 hermanos uno de ellos condenado 5 veces por ladrón y otro un esclavo también encontrado culpable por robo12. Hipólito Almada intenta enviar 2 prisioneros, pero estos se le han fugado13. Josef de la Vega remite 5 prisioneros, 2 de los cuales tras haberlos capturado y convertirlos en reclutas, los mismos se le fugaron al monte y logró aprehenderlos poniéndolos al servicio de las armas nuevamente14. En documentos previos hemos observado el envío de personas consideras vagas, mal entretenidas o ladrones, pero en 1815, prácticamente 1 de cada 3 cartas de los jueces pedáneos remiten prisioneros para las fuerzas armadas. En muchas de estas se remiten a circulares enviadas por el gobierno provincial que solicita el envío de numerosas tropas. Ante un número tan elevado de personas remitidas, uno no puede evitar preguntarse si todos los enviados eran efectivamente culpables de vagancia o robo. Y esta suposición es confirmada en quejas entre jueces pedáneos por inconducta y falsos testimonios para declarar culpables de robo a algunas personas. Como es el caso de las quejas del juez pedáneo Ramón Brochero por falsos testimonios presentados por el juez pedáneo de Timón Cruz ante numerosas personas, que fueron acusadas y condenadas por robo15. De lo analizado durante los primeros años desde la Revolución de Mayo de 1810 notamos que los jueces pedáneos y los jefes de milicias son los actores por excelencia de este período, siendo los primeros los que mayor importancia tienen. Los jueces tuvieron una responsabilidad gigantesca durante este período de inestabilidad política e inseguridad. Fueron agentes políticos, de justicia, policía, militares, fiscales y hasta mediadores religiosos (cuando en 1818 el curato parecía que se iba a quedar sin sacerdote). En más de uno de los documentos analizados encontramos que los jueces respondían con su patrimonio allí donde los envíos de la provincia no alcanzaban. Pero también podían ser agentes de inequidad, ya que en ocasiones abusaron de todo ese poder acumulado, recolectando “donativos” a la provincia a su discreción, metiendo presos y deportando a inocentes y aunque en los documentos no se avista es altamente probable que en más de una ocasión hayan requisado ganado en su propio provecho.

En “El Reglamento Provisorio para el Régimen y Administración de la Provincia de Córdoba de 1821” existen dos menciones que podemos adjudicar a los jueces pedáneos. La primera la encontramos en su Sección Cuarta, Capítulo Noveno, Artículo Sexto «De la Elección de Representantes para el Congreso de la Provincia» que reconocía al Juez principal y al Cura del Distrito como las máximas autoridades para recibir votos, conjuntamente con tres vecinos de probidad que se deben reunir en la casa del Juez y que este, el cura y uno de los vecinos debían tener la llave. La segunda mención la encontramos en la Sección Octava, Capítulo XXIV, Artículo Séptimo “De la Elección de los Cabildos” donde señala que el Cabildo entrante dentro de 8 días elegirá, los alcaldes de barrio, hermandad que sean necesarios para mantener el orden, y administrar justicia según sus facultades y empleos en los curatos y departamentos de la Campaña en toda la comprensión de su respectivo territorio. De esto se desprenden dos cosas. En primer lugar el juez principal del distrito (en el caso de Santa Rosa su juez pedáneo) era el principal responsable de garantizar la seguridad de las elecciones (ya que poseía una de las 3 llaves que abrían la urna y las elecciones se realizaban en su vivienda). En segundo lugar eran legalmente los cabildos los encargados de designar a los pedáneos para que administren el orden y la justicia en los distritos de campaña como el de Santa Rosa. Las menciones a los jueces pedáneos y sus funciones en “El Reglamento Provisorio para el Régimen y Administración de la Provincia de Córdoba de 1821”. Están lejos de ser una lista de instrucciones claras y precisas acerca de las funciones y límites de los jueces pedáneos de la Provincia de Córdoba, pudiendo producirse abusos de autoridad como vimos en varios ejemplos citados en este capítulo. La Reforma de 1824 dará un paso más en la regulación expidiéndose sobre los jueces de campaña a través de su artículo 70, diciendo “En la campaña se administrará justicia por los Jueces Pedáneos de Primera Instancia y Jueces Pedáneos de Alzada”16 Ya con esta legislación existe un registro de junio de 1824 (y uno  anterior a esta legislación del 23 de Marzo de 1823, en el que Isleño ya aceptaba la designación como juez de alzada y reconocía que se le entregó un reglamento, que claramente precedió a la reforma constitucional citada, documento cuya copia se encuentra en el Archivo del Museo Histórico Municipal Villa Santa Rosa), que reconocía a Camilo Isleño como Juez Pedáneo de Alzada del Curato de Santa Rosa. Isleño actuaba bajo las órdenes del General Juan Bautista Bustos y participó dentro de las facultades de su cargo en la elección de un representante para la Asamblea Electoral de la Provincia17 A pesar de que tenemos testimonios escritos de un Juez Pedáneo de Alzada y una mención algo más clara sobre las funciones de los Jueces Pedáneos, aún estamos lejos de una legislación propiamente dichas.

 El 20 de octubre de 1830, el gobernador José María Paz decretó atribuciones a los jueces de campaña. Resumiré a continuación varios artículos que fueron comunicados por los jueces después de la misa (en lugares donde hubiera iglesias). Los Jueces Pedáneos y de Alzada ejercían funciones de comisarios de policía y respondían directamente al gobierno. Los de Alzada tenían 3 milicianos a su disposición y los pedáneos 2 elegidos por ellos mismos entre los soldados avisando por supuesto al comandante del que dependieran. Las armas para los milicianos eran provistas por el Estado, aunque hasta que llegaran, podían confiscar las de los particulares. Y los vecinos también estaban obligados a prestar auxilio a los jueces con sus personas y armas, si estos lo solicitaban. Los jueces de Alzada debían hacer circular en su curato las órdenes del gobierno entre los pedáneos y a su vez recogían los informes de estos y los elevaban al gobierno provincial. En cuanto a la forma de ejercer justicia, si un criminal era investigado, el juez se presentaba en su vivienda, labraba un acta sumarial de los hechos, privaba de la libertad al acusado y continuaba los protocolos de justicia correspondientes. En caso de que el supuesto criminal escapara el juez lo perseguiría, pudiendo ingresar a otra jurisdicción si fuera necesario, lo que debía notificar prontamente al juez de la pedanía ingresada. En cuanto a la libertad de moverse a otra provincia, el permiso debía ser solicitado al juez pedáneo y si el solicitante residía a más de cuatro leguas de este podía dirigirse al pedáneo más cercano. Este permiso tenía un costo que iba de los 2 a los 4 reales según la capacidad de pago del solicitante. Lo recaudado debía destinarse a los gastos de la comisaría. En caso de mudarse a otra pedanía u a otro curato también debía solicitarse licencia al Juez de Alzada o al de la Pedanía en la que residiese; estos permisos eran gratuitos. Los permisos no eran sólo para los locales, ya que si alguien de otra provincia entraba en la campaña de Córdoba, debía presentar el pasaporte correspondiente ante el juez que lo solicitara. En caso de desear trasladar ganado, fuera para el fin que fuese (venta en otro curato, provincia, o exportación) debía redactarse una guía en la que el vendedor y el que trasladaba el ganado debían atestiguar la legalidad de la transacción ante el juez pedáneo o de alzada, con la presentación de la guía a las autoridades que lo solicitaban. Idéntico trámite debía realizarse en caso de compra de ganado de otra jurisdicción, sólo que de forma inversa con otro juez. Otra manera de controlar la circulación ilegal y robo de ganado fue el mantener registro de las marcas de ganado usadas por los hacendados de la pedanía, que se asentaban en un registro autorizado por 4 vecinos. Registro remitido al Juez de Alzada y luego al gobierno junto a las marcas de todo el Curato. En cuanto a la regulación sobre las personas, como ya vimos en la etapa independentista, los jueces no consentían la ociosidad de las personas siendo puestos a disposición del gobierno provincial que los remitía a labores en obras públicas o al ejército. También existían juegos prohibidos con multas de ocho, doce y dieciséis pesos en forma creciente por cada reincidencia. Con la cuarta, era llevado a prisión el dueño de la vivienda donde se realizaba el juego. Además de las sanciones a los juegos prohibidos si se jugaban prendas o bienes de campo, aun en juegos aprobados, los jueces establecían severas sanciones. Las corridas y potreadas estaban permitidas, sólo con licencia del propietario del campo o del juez mismo18 Luego de 1830, las actividades se vuelven rutinarias para los jueces pedáneos repitiendosé los patrones descritos con anterioridad, hasta 1854. En ese año se designa a Tristán Quinteros como síndico procurador de Santa Rosa, este hombre tendrá como facultades designadas por el gobierno de la provincia de Córdoba, autoridad para vender los terrenos de la Iglesia de Santa Rosa (donativo realizado en 1782 y sobre el cual se desarrollará el primer plano de la localidad en 1855) y organizar las calles del pueblo19. Si bien esta autoridad parece poca irá limitando la autoridad suprema que tenía el juez pedáneo y de alzada en la localidad de Santa Rosa. La última estocada a la autoridad de los jueces será la creación de la municipalidad departamental en 1857 y con sede en Santa Rosa, que tenía autoridad sobre todo el departamento en un principio sobre cuestiones de policía, salud y educación (las cuales serán limitadas en años posteriores) 20. A partir de ese año los jueces pedáneos se limitarán a actuar exclusivamente sobre justicia en el Departamento Río Primero y eventualmente darán lugar a los jueces de paz que ocuparán dicha función.

Notas y citas:

  1. Cfr: Colegio de Escribanos de la Provincia de Córdoba Rvista Notarial 1998 – 2 Número 76, pp: 1 y 2
  2. Cfr: Archivo Histórico de Córdoba, Gobierno 1604-1902, Tomo 37, Letra C, Año 1813, Autoridades Militares y Civiles de Santa Rosa s/f.
  3. Archivo Histórico de Córdoba, Gobierno 1604-1902, Tomo 39, Letra B, Año 1814, Autoridades Civiles y Militares de la Frontera del Norte, Río Seco, Río 2º y de Santa Rosa, f 17 y 102
  4. IDEM, f 131 y 132
  5. IDEM, f 73 y 74
  6. IDEM, f 135
  7. IDEM, f 184 y 185
  8. IDEM, S/f
  9. Archivo Histórico de Córdoba, Gobierno 1604-1902, tomo 43, Letra B, año 1815, Autoridades Civiles y Militares de Santa Rosa, f 566 r
  10. IDEM, folio 581 r y 582 r
  11. IDEM, f 558 r.
  12. IDEM, f 583 r.
  13. IDEM, f 585 r.
  14.  IDEM, f 586 r y 587 r
  15. IDEM, f 591 , 592 y 593.
  16. Cfr: MARTIN RODRIGUEZ, Elena Rosa y FATALA Mirta Susana, “Antecedentes para la Evolución Histórica de la Villa Santa Rosa del Río Primero 1739-1930”, T.F. Escuela de Historia, Córdoba 1973, pp: 40.
  17. Cfr: IDEM: pp: 40
  18. Cfr. MARTIN RODRIGUEZ, Elena Rosa y FATALA, Mirta Susana: Antecedentes para un Estudio de la Evolución Histórica de la Villa Santa Rosa de Río Primero 1739-1930, pp: 40-43
  19. Cfr: Archivo del Arzobispado de Córdoba, Caja Nº1, de la parroquia de Santa Rosa de Río Primero, Carpeta 1, sin folio
  20. Cfr: TONEATTI, Enzo Leonardo, “Reconociendo. Villa Santa Rosa desde sus orígenes hasta el tricentenario” , APHA Ediciones, Córdoba, 2021, pp: 69 y 70

 TENIENTE CORONEL CAMILO ISLEÑO

Por Mario Pajón

A partir de 1819 en el país se fueron definiendo claramente dos tendencias políticas: los federales, partidarios de las autonomías provinciales, y los unitarios, partidarios del poder central de Buenos Aires.

Estas disputas políticas desembocaron en una larga guerra civil cuyo primer episodio fue la batalla de Cepeda en febrero de 1820, cuando los caudillos Estanislao López, y Francisco Ramírez, derrocaron al directorio. A partir de entonces, cada provincia se gobernará por su cuenta.

Muchas veces, en las guerras civiles participan fuerzas militares no regulares, organizadas por personas de la población civil

En la Historia Argentina del siglo XIX, se llamó caudillos a los distintos jefes de los ejércitos de las provincias argentinas, que combatían entre sí, y en particular a los que enfrentaron el centralismo de los gobiernos de Buenos Aires. Estos jefes utilizaban grados militares convencionales, sobre todo el de general o coronel, tenían arraigo popular, y lograban reunir ejércitos de entre 500 y 7.000 hombres por su carisma y por la identificación con los intereses populares.

El caudillismo en la Argentina puede ser clasificado en tres grandes etapas: la de los caudillos de la Independencia, la de las Autonomías Provinciales enfrentándose a unitarios, terminando con la victoria de Urquiza sobre Rosas en 1852 en la batalla de Caseros; y la tercera  tras la victoria de Mitre en Pavón, estos caudillos encabezaban revueltas de diversas provincias contra la hegemonía de Buenos Aires.

Entre los caudillos más conocidos de la historia argentina, se pueden contar antes de 1852:

Juan Manuel de Rosas: caudillo federal de Buenos Aires que llegó a hegemonizar a la Confederación Argentina.

Manuel Dorrego: caudillo de Buenos Aires, gobernador federalista derrocado y fusilado.

Juan Bautista Bustos: de Córdoba con gran relevancia a nivel nacional.

Martín Miguel de Güemes: de la Provincia de Salta (cuando Salta también incluía a Jujuy y Tarija).

Francisco Ramírez: de la Provincia de Entre Ríos, llegó a controlar a toda la Mesopotamia argentina. []

Estanislao López: de la Provincia de Santa Fe que tuvo fuerte influencia en el Litoral argentino

José María Paz: militar unitariocordobés,

Juan Lavalle: comandante unitario porteño,

CAUDILLOS LOCALES

Sumado a éstos, estaban los caudillos locales, aquellos que eran capaces de dirigir a las milicias que se formaban con gente de la zona en que vivían, que oscilaban entre 400 y 800. Entre ellos se destaca en Córdoba el Coronel Camilo Isleño, quien comenzó su carrera como Juez de Santa Rosa, Juez principal del curato, luego comandante del Fuerte de Santa Rosa y por último Comandante General de la frontera del Chaco.

    Camilo Isleño nació en Santa Rosa de Río Primero en la segunda mitad del siglo XVIII, sin poder encontrar la fecha precisa, hijo de Pedro Isleño y Agustina Walda Gómez, en agosto de 1810 se casó con Juana Cruz Tisera en la iglesia de Santa Rosa.

Para 1818 ya se desempeñaba como Juez Pédano de Santa Rosa, en el mismo año repara y acondiciona el edificio donde funcionaba anteriormente una escuela y junto al Párroco Solano Carvajal tramitan el traslado del Teniente del Ejército (retirado) Don Pablo Ascoeta, que había sido designado para instalar una escuela de primeras letras en la Vice-Parroquia de El Espinillo, para dar clases en Santa Rosa.  A partir de 1823 pasó a cumplir las funciones de Juez Principal del Curato a las órdenes del General Juan Bautista Bustos.

    Desde 1829, luego de la caída de Bustos, combatió a las órdenes del General Paz como Comandante de milicias, en el mismo año intervino en la batalla de La Tablada, antes de ésta donde enfrentarían a Quiroga,  las milicias de Santa Rosa se unen al  Paz y, junto con el escuadrón de voluntarios de Lamadrid y los Lanceros de la Unión forman la división de la derecha en dicha batalla.

    Luego de la batalla de La Tablada, se había producido una sublevación en Río Primero y Río Segundo, por la falsa noticia de que Quiroga había vencido al General Paz, este último decide llegar al lugar a apaciguar la revuelta, dice el Paz en sus memorias: “mediante algunas negociaciones logre separar al Comandante Camilo Isleño con las fuerzas del Río Primero, que ascendía a más de cuatrocientos hombres. Este hombre suspicaz y equivoco, aunque había disuelto su reunión, tardo mucho en presentárseme personalmente, ¡Se creerá que tuve que conservarlo en el mando del departamento!, era indispensable porque no había otro que pudiese desempeñarlo.

     En 1831 el General Paz se encontraba en proximidades de Santa Rosa acompañado de las fuerzas al mando del Coronel Isleño, Paz  hace avanzar a Isleño para instruirse de la posición del enemigo, al no regresar Isleño, avanza él mismo y es capturado por una división de Reynafé, que estaba subordinada a Estanislao López.

    En junio de 1833, ya bajo las órdenes de los Reynafé, derrotó en el combate de Yacanto a los comandantes Manuel Arredondo y Ruiz Huidobro, esto en el marco de una ofensiva tendiente a frenar el alzamiento subversivo de Esteban del Castillo contra el gobierno cordobés de Francisco Reynafé.

    En 1834 el gobernador José Antonio Reynafé creo cuatro circunscripciones judiciales en la campaña y un juez general que la recorriera: para toda la provincia el Coronel de Dragones Francisco Reynafé; el Coronel Camilo Isleño para el este, frontera del chaco; el Capitán de Dragones Santiago Diegues para el oeste; el Teniente Coronel Manuel López el sur y el Comandante General Guillermo Reynafé al norte. En este nombramiento se dimensiona la importancia que tenía en la provincia de Córdoba este caudillo santarroseño. En setiembre del mismo año, el coronel Francisco Reynafé estableció en forma temporaria su campamento en Santa Rosa de Río Primero. Desde allí, con fecha de 4 de setiembre, ofició al superior gobierno, solicitándole se entreviste al Rector. Dr. Hipólito Ramallo, con el propósito de buscar una solución sobre algunos arrendamientos de las tierras de la Estancia de Caroya. En el mismo oficio, el Coronel Reynafé, informa al gobierno que ha designado al Comandante Camilo Isleño, para que de común acuerdo, pueda hacer todo lo posible para solucionar el “problema de esta pobre gente”

    En agosto de 1835, lucho contra Francisco Reynafé -su ayer protegido- en las acciones de Pozo de Moreyra, en las cercanías de Laguna Larga. La guardia personal de Reynafé quedó desarmada y capturada por el buen desempeño de Isleño.

    En 1841 continuó peleando por la confederación argentina, ultimando partidas y jefes del general Juan Galo de Lavalle, como comandante general de la Frontera del Chaco, que abarcaba desde Villa del Rosario hasta la Laguna Mar chiquita.El 19 de enero de ese año  derrota en el Fuerte del Tío al Coronel
Manuel Salas con
fuerzas de los comandantes Juan Bernardo Navarrete y Juan José Bustos.

   El 27 de julio de 1844 las tropas del Coronel Isleño batieron en cercanías del fuerte del Tío, a cien indios y algunos cristianos, arrebatándoles tres cautivos, mil cabezas de ganado vacuno, 300 yeguarizos y cincuenta caballos.

   Dice Roberto A. Ferrero en su libro Manuel López (Quebracho), en la época rosista,”En estos últimos años que comienzan en 1847, la Frontera del Chaco, bajo la
vigilancia siempre del veterano comandante Camilo Isleño, ha sido asediada por
los «indios montaraces del Norte», pero siempre en pequeñas partidas»

    El 2 de abril de 1851, Villa Concepción del Tío, sufrió una terrible inundación por la crecida del Xanaes (río Segundo), que la dejo bajo un alud de agua y barro,  a raíz de la cual sus moradores se ven obligados a abandonar el paraje, y con la ayuda del Coronel Isleño buscan reubicarse en la parte más alta del sector, lejos de la zona inundada. luego de seleccionado el lugar , el comandante manda construir una iglesia, que no llega a conocer, pues falleció en Santa Rosa el 23 de enero de 1852, sus restos fueron trasladados del antiguo cementerio de Santa Rosa hasta la iglesia de Villa Concepción, allí descansan junto a una placa recordatoria que dice “la parroquia de Villa Concepción rinde este homenaje a su fundador Coronel Camilo Isleño que como postrer encargo recomendó la obra del templo y a los benefactores que con fe cristiana contribuyeron a levantarlo y sostenerlo 1851-1951”

Así lo describe el General Paz en sus memorias, escritas luego de su captura en 1831

“El astuto viejo, ayudado por una mujer no menos astuta, ha ganado una popularidad que, añadida a un hábito inveterado de obedecerle, lo hace necesario en tiempos de revuelta para restablecer la tranquilidad y poder contar con aquellas gentes. Debido a esto es que, habiendo servido hasta el último con mi antecesor Bustos, seguro en su mismo destino, se lo conservé aun después de sus prevaricaciones; cuando la última invasión, ya estaba entregado con López, el de Santa Fe, de modo que cuando yo fui subrogado por los Reynafé tuvieron estos que conservarlo. Lo mismo ha sucedido después que éstos cayeron, y probablemente terminará su larga carrera de comandante de Santa Rosa o Río Primero, que es lo mismo. Aquella no es ascendente sino estacionaria, pero segura a toda prueba”.

El historiador Gabriel Di Meglio, conocido por conducir ciclos de historia argentina en canal encuentro escribió en su libro HISTORIA DE LAS CLASES POPULARES EN LA ARGENTINA publicado en  2012

“Hubo comandantes que mantuvieron su poder departamental con administraciones de distintos signos políticos, como el cordobés Camilo Isleño, de Río Primero, quien ocupó el puesto con el federal Bustos, el unitario Paz y tras la caída de éste en 1831, con los nuevos gobernadores federales, los hermanos Reinafé y cuando estos cayeron en 1835 siguió a las órdenes de Manuel López.” Leyendo esto hoy (180 años después) corrobora lo que pensaba Paz sobre Camilo Isleño.

ANECDOTA

«Cuando me preparaba para esperar a Quiroga, antes de La Tablada, ordené al Comandante Don Camilo Isleño, de quien ya he hecho mención, que trajese un escuadrón a reunirse al ejército, que se hallaba a la sazón en el ojo de agua, porque por esa parte amagaba el enemigo. A muy corta distancia, y la noche antes de incorporárseme, se desertaron ciento veinte hombres de él, quedando solamente treinta, con los que se me incorporó al otro día. Cuando le pregunté la causa de un proceder tan extraño, lo atribuyó al miedo de los milicianos, a las tropas de Quiroga. Habiéndole dicho de qué provenía ese miedo, siendo así que los cordobeses tenían dos brazos yun corazón como los riojanos, balbuceó algunas expresiones cuya explicación quería absolutamente saber. Me contestó que habían hecho concebir a los paisanos, que Quiroga traía entre sus tropas cuatrocientos «capiangos», lo que no podía menos que hacer temblar a aquellos. Nuevo asombro de mi parte, nuevo embarazo por la suya, otra vez exigencia por la mía, y finalmente, la explicación que le pedía. Los «capiangos», según él, o según lo entendían los milicianos, eran unos hombres que tenían la sobrehumana facultad de convertirse, cuando lo querían, en ferocísimos tigres, y»ya ve usted», añadía el candoroso comandante, «que cuatrocientas fieras lanzadas de noche a un campamento, acabarán con él irremediablemente». 
«tan solemne ygrosero desatino no tenía más contestación que el desprecio o el ridículo; ambas cosas empleé, pero isleño conservó su impasibilidad, sin que pudiese conjeturar si él participaba de la creencia de sus soldados, o si sólo manifestaba dar algún valor a la especie, para disimular la participación que pudo haber tenido en su deserción: todo pudo ser.” 

Este es un pequeño resumen de la vida del Coronel Camilo Isleño, ya que en el Archivo Histórico de Córdoba, son innumerables las hojas que llevan su firma o lo nombran de una u otra manera en su desempeño como comandante de la frontera del chaco, que abarcaba los fuertes mencionados anteriormente, así como es mucha la bibliografía que lo nombra como caudillo. Este hombre nació, creció, vivió y murió en nuestro pueblo, es justo sacarlo del olvido y darle el lugar que se merece en la historia de nuestro pueblo y pueblos del departamento Río Primero, Río Segundo y San Justo, aunque este último formaba parte del departamento Río Segundo en esa época.

HOMENAJES

PUEBLO DE CORONEL ISLEÑO (Partido de Salto, Buenos Aires)

    Esta localidad está situada en el Cuartel 9º del Partido de Salto, al sudoeste de la ciudad cabecera, originada alrededor de la estación por donde pasaba el Ferrocarril Pacífico.

   En la ciudad de Gregorio de la Ferrere, provincia de Buenos Aires una calle se llama Coronel Isleño.

En el barrio Ameghino Norte de la ciudad de Córdoba  una calle lleva su nombre, Camilo Isleño y en Villa Concepción del Tío, una de las localidades donde desarrolló su tarea en épocas de guerra civil, también tiene una calle con su Camilo Isleño.

VILLA SAN ANTONIO EN EL SIGLO XIX ESTACION OBISPO TREJO EN EL SIGLO XX

Por Delia Palacios

Desde el punto de vista geográfico Obispo Trejo se encuentra en la posición de Latitud-Longitud 30º 46 y 63º 24. Localizada en el Departamento Río Primero- Pedanía Timón Cruz, sobre la ruta 17 en el kilómetro 142 y el 144 por ruta 9, emplazado en el área de clima templado pampeano con las estaciones bien definidas y con déficit de agua. En cuanto al relieve es un espacio plano con una pendiente suave hacia el este con suelos molisoles y alfisoles. Los primeros de un color más oscuro ricos en materia orgánica y los segundos de color más claro, muy pobres y de poca fertilidad. El bioma al que pertenece es el espinal una formación de bosques espinosos donde dominaba el algarrobo, el quebracho, el  espinillo, chañar y mistol que la ampliación de la frontera agrícola ha cambiado este ambiente. Según el ultimo censo cuenta con una población 2497 habitantes distribuida en 686 hogares y el 48% de la población es joven en EEA.

Realizando una cronología de la localidad, podemos organizarla de acuerdo a sus distintos nombres de la siguiente manera: Villa San Antonio desde el 9 de Marzo de 1883, a partir de la firma de donación de terrenos por parte de Juan Manuel Celayes, por resolución del 21 de diciembre de 1911, pasó a llamarse Estación Obispo Trejo y posee municipalidad desde el 23 de noviembre de 1923, La Municipalidad de Obispo Trejo se estableció por una ley de esa fecha, inicia su actuación en el mes de junio de 1924 y hasta el 23 de Noviembre de 1925 funciona como comisión de fomento. Es decir que si tomamos la fecha de fundación 1883 es una localidad que tiene 138 años.

Tras esta introducción de la localidad, comenzaré a desarrollar la biografía de su fundador, Juan Manuel Celayes (1806-1876). Nacido en 1806 y bautizado en la parroquia de  de la actual Villa Santa Rosa, provincia argentina de Córdoba. Por el archivo de la misma parroquia sabemos que fueron sus padres don Gregorio Zelaya y doña María Tránsito Carnero; y que estos cónyuges eran españoles de nacimiento, aunque se ignora en qué barco y en qué año llegaron a las playas de América.  Nada se sabe de su niñez y primera juventud que debió pasarlas en la estancia de sus padres, alternando la vida del campo con las frecuentes estadas en la Villa de Santa Rosa donde los suyos también tenían propiedades. Aunque no hemos podido encontrar su partida de casamiento, de otras partidas de esa deduce que por el año 1829 a la edad de 23 años, don José Manuel se unió en legítimo matrimonio con la virtuosa joven María Melchora Ludueña, perteneciente a una honorable familia también originaria de España, y residente en la misma parroquia.

 Por lo que se ve,  ambos consortes figuraban en la superior categoría social a que dan derecho los alicientes de la fortuna, juntos con la ‘limpieza del linaje y de las costumbres. Algunos antecedentes familiares de la flamante esposa de Zelaya están de manifiesto en su partida de bautismo, transcripto a continuación: «En el año del Señor de mil ochocientos diez, a veinte y cinco de agosto en la capilla de Santa Rosa, de mi licencia, el R. P. Jubilado Fr. Ramón Silva auxiliar de este beneficio, puso óleo y crisma a María Melchora, de un año y seis meses de edad, hija de José Gregorio Ludueña y de Petrona Centurión, cónyuges españoles, vecinos de este curato. La bautizó don Mayoriano Fernández, vecino de este beneficio, por necesidad y con licencia de mí el cura que lo firmo. Dr. Juan Antonio López Crespo» Ârch. citado, Lib. I de Baut., pág. 102.

Los esposos Celayes – Ludueña, sin desvincularse de Santa Rosa ni en lo social ni en lo religioso, fijaron definitivamente el asiento de su nuevo hogar al noreste de la actual población de Obispo Trejo, alrededor de media legua de distancia, junto a un camino público de carretas. Como antecedente de la región boscosa en que el señor Celayes se estableció, conviene recordar que desde los tiempos de la colonia española llegaban del norte a la ciudad de Córdoba dos caminos carreteros. A la altura de Sumampa, ambos iban a entroncarse al camino real del Perú. El primero y principal era el que venía por las faldas orientales de las serranías cordobesas; el segundo, más al naciente, después de tocar el fuerte militar de Avipones a las orillas del Río Dulce, seguía por las antiguas poblaciones  de Candelaria, Puesto de Castro, Puesto de Fierro y Las Encrucijadas, etc.  Por esta segunda carretera debió de pasar, rumbo al Alto Perú, el ejército libertador de 1810; puesto que su jefe, el primer general argentino D. Francisco Antonio Ortiz de Ocampo, en octubre del mismo año comunica ‘a la Junta Gubernativa de Buenos Aires las providencias oficiales que él ha tomado al pasar por Avipones. Entre las poblaciones de Río Seco y La Dormida el primer camino se bifurcaba en dos ramificaciones, una de las cuales se dirigía directamente a Buenos Aires sin tocar la ciudad de Córdoba y cruzaba las huellas polvorientas del segundo en el punto que por esto mismo se llamó La Encrucijada o Las Encrucijadas, Y pasando media legua al norte de Obispo Trejo proseguía por La Puerta en dirección a Santa Rosa hasta conectarse con el camino de la capital cordobesa a la capital federal en el otro fuerte militar de Río Segundo, como se ve en los mapas antiguos de la región. Junto a este último camino clavó sus tiendas don José Manuel Celayes, haciendo cavar pozo de agua a balde fabricando cercos y tajamares para el ganado. Algunas dependencias del establecimiento y los algarrobos  que desde el principio le dieron sombra y abrigo; que hasta no hace mucho tiempo se encontraban en poder de sus nietos Palacio Celayes como parte complementaria de la conocida estancia de «El Ombú. “El lugar elegido para poblar estaba entonces circundado de vírgenes bosques y por campos cubiertos de pastos y poblados de animales nativos. De este matrimonio nacieron en aquel ambiente saturado de belleza natural numerosos hijos, criados en el mismo espacio. Uno de esos hijos fue el primogénito José Manuel, el cual a la edad de ocho meses fué bautizado el día 30 de agosto de 1830; a éste siguió Juan José, que a los seis meses de nacer recibió el bautismo el 15 de septiembre de 1834; cuatro años después nació Benedicta, la cual tenía seis meses de edad cuando en 7 diciembre de 1838 fue solemnemente bautizada Ramón Abdón nació al año siguiente y a los tres meses fue bautizado el 13 de octubre de 1839, y Fermina del Corazón de Jesús, la menor de la familia, nació en ciudad de Córdoba el día 10 de marzo de 1849 y al día siguiente recibió el bautismo solemne en la iglesia catedral. Hermano carnal de estos cinco vástagos nombrados fué Gerardo, cuya partida de bautismo no se ha podido hallar en los archivos parroquiales.

Según referencias orales, hubo en la familia otros hijos hasta completar la docena, pero éstos murieron en la primera edad. El primogénito de la familia Celayes se ausentó siendo joven, sin volver a la casa paterna, sería en la fracción de tierras donde este vivía y que probablemente heredaría este donde se erigió la capilla de San Antonio y donde eventualmente se crearía Obispo Trejo. Y es que por la muerte del señor Celayes y de doña Melchor Ludueña, su esposa, en inventario extrajudicial efectuado en el año 1875, dicho ‘terreno fué conferido a don José Manuel Celayes (hijo) y hallándose éste ausente fué iniciado después juicio de ausencia con presunción de fallecimiento y, aprobado el juicio, fueron divididos sus bienes entre los demás hermanos que fueron declarados sus únicos herederos. El terreno que se  dividió en cinco fracciones iguales, en el ángulo sud-este del terreno adjudicado en 1875 al ausente, se halla el cuadro de las nueve manzanas donadas a la primitiva capilla de San Antonio.

Los años pasaron y el matrimonio Celayes Ludueña, perdió a uno de sus conyuges, el 1 de Agosto de 1874, fallece Doña Melchora  lo que impacta en el núcleo familiar negativamente.  Dos años después , Don Jose Manuel Celayes, en altas horas de una noche se sintió enfermo de gravedad, y golpeando la pared llamó en su auxilio a la Sra. Fermina, que tenía el lecho conyugal en el dormitorio contiguo, ordenándole hiciera llamar a su hijo Gerardo, quien acudió con la urgencia que el caso requería. Después hizo venir de Monte del Rosario a un Sr. Pérez para la redacción del testamento que en presencia de sus hijos el enfermo firmó dejando por primer albacea   y ejecutor de su última voluntad a su hermano Juan Celayes. Mientras tanto la enfermedad día a día avanzaba con alarmante celeridad. No había más tiempo que perder allí donde no se encontraba médico alguno, ni cuerpo ni del alma. Era urgente el traslado del enfermo a Córdoba y así se hizo de inmediato. En el viaje le acompañaron por lo menos su hijo Gerardo, la esposa de éste y Doña Antonia Fierro . Su amada hija Fermina no pudo acompañarle por estar esperando ya la llegada de su primogénito Ángel Marcos. Al pasar nuestros viajeros por Monte del Rosario, un sacerdote que allí estaba, administró al enfermo los sacramentos, acto religioso que vino providencialmente a confortarlo en el viaje, a la vez que consoló a sus entristecidos acompañantes. En Córdoba la medicina con sus escasos recursos de entonces no pudo hacer otra cosa que prolongar por algunos días más ‘la vida preciosa del Sr. Celayes. Y pesar de la ciencia y de los exquisitos cuidados de los suyos, el desenlace final no se hizo esperar mucho tiempo. Recibidos de nuevo los últimos auxilios de la religión, en la madrugada del 23 de marzo de 1876 Don José Manuel terminó sus días con la muerte serena y piadosa de los hombres justos.  El cuerpo del ilustre muerto llevó por mortaja el hábito blanco de la Virgen de las Mercedes y fue sepultado en la capital de la Provincia. En el archivo parroquial de la Catedral se halla su partida de defunción, falleciendo a los 70 años.

FUNDACION DE VILLA SAN ANTONIO EN 1883

En1871, llegó el día en que a la hacienda donada por Don Celayes, a San Antonio del cual la familia era muy devota y el dinero  había que darles algún destino más práctico y útil. Después de múltiples cálculos y deliberaciones familiares que, resuelto en aquel religioso hogar decidieron  erigir una Capilla en honor de San Antonio de Padua, donándole a su vez terreno necesario para la villa que a su alrededor había de levantarse. Probablemente estos trabajos comenzaron a mediados del año 1875. Como a quinientos metros al oeste de la estancia se extendía un  bosque de algarrobos entremezclados con uno que otro quebracho blanco, algún chañar, espinillo o tusca. Allí en aquél lugar de verdes pastizales y a la sombra de aquellos árboles se eligió por mejor la parte más elevada para la fundación. Se empezó por cavar un pozo de baldear para cortar material. Aquí mismo se presentó la primera dificultad: el agua no resultó tan buena como era de desear   sin embargo, la empresa siguió adelante con la ilusión que en las proximidades se la encontraría mejor. Se llegó a quemar una buena hornada de ladrillos del tamaño monumental que entonces era de costumbre.  Mientras tanto seguía la búsqueda de agua potable para la futura población. El resultado fué una y otra vez negativo. Por lo cual, ni la villa, ni la capilla pudieron erigirse allí junto a la estancia de Celayes, como al principio se había proyectado. Después, aquel terreno correspondió por herencia a Don Juan José, el hijo mayor de la familia. En el extremo sud de estas propiedades y distante próximamente una media legua, la estancia tenía un pequeño puesto con agua abundante y considerada entonces como muy buena. Además de buenos pastos para el ganado, el puesto contaba con excelente madera de construcción proveniente de los frondosos árboles que lo rodeaban, algunos de cuyos ejemplares aún se conservan en sitios particulares. Tal fué el lugar que don Juan Manuel Celayes eligió definitivamente para realizar allí su proyecto y decidida resolución de fundar el pueblo o villa de San Antonio.  Cuando don José Manuel Celayes había iniciado junto a su estancia la Fundación de la Villa ,  en 1876 fallece , quedando a sus albaceas la  obligación de continuar la obra comenzada. En efecto antes de morir hizo testamento dejando por albacea a su hermano Juan; que  en una de las   clausulas testamentarias ratificaba su última voluntad de fundar la villa de San Antonio empezando por la capilla. Pero en aquel mismo año 80 sobrevino el luctuoso suceso que obligó a retardar de nuevo su completa terminación e inauguración. En la noche trágica del 29 de mayo fué asaltada la estancia de Santa Rita y ensangrentada con el asesinato de su dueño don Juan Celayes por los adversarios políticos alzados en sangrienta revolución. Después de aquellos tiempos tan calamitosos en que para conservar la vida era menester huir a los montes, recién en 1882 los hijos del Fundador fallecido y la esposa del albacea asesinado se ponen de acuerdo para encarar de una vez por todas la habilitación de la capilla que debiera preceder a la fundación del pueblo. Con este propósito, a 9 de octubre de este año, se presentan en la capital de Córdoba ante el escribano don Ponciano Gallegos, doña Juana Juncos de Celayes por sí y don Moisés Vaca, éste en representación, de los cinco hermanos los Sres. Juan José, Abdón y Fermina Celayes. Y expusieron cada cual en su carácter respectivo; “Que el Sr. don Juan Celayes esposo de  la compareciente, como albacea de don José Manuel Celayes y de común acuerdo con los poderdantes Sres. Celayes, habían hecho trabajar una capilla denominada San Antonio en un terreno de propiedad del ausente don Manuel Celayes (hijo)) a quien se cree muerto» que para garantizar  los derechos de la expresada capilla vienen ‘declarar que, a, mérito de no tener ascendientes ni descendientes legítimos el ausente Sr. Celayes y con tal motivo corresponderles los bienes de éste, donaban desde el citado terreno (nueve cuadras) a favor de la indicada capilla y de los vecinos que poblasen en él. Este documento hecho entre particulares, a pesar su notable valimiento, no bastaba ni para autorizar canónicamente la capilla ni para dar por fundado el pueblo Obispo Trejo. Faltaba aún la intervención oficial de la autoridad pública.

Así lo entendieron los encargados de ejecutar la voluntad y mandato del Fundador. Para legalizar lo hecho y dicho hasta aquí, el Obispo diocesano después otorga poder al párroco del lugar para aceptar las nueve cuadras de terreno donadas con la capilla; y el día 9 de marzo 1883 el Sr. Cura Abriola acepta la donación en nombre obispado, firmando al efecto la escritura N 93 frente al escribano Sr. Gallegos.

Esta última escritura judicial es de importancia principalísima para el pueblo de Obispo Trejo; porque ella marca la fecha exacta de su fundación definitiva, fijando con un documento inobjetable el día primero de su existencia legal. Por cuya razón, el 9 de marzo de 1883 ha de ser ahora y siempre una de las fechas más gloriosas de su historia.

Artículos correspondientes al Segundo Encuentro de Historia del Departamento Río Primero 8/06/2019. Mesa central de arqueología.

El yacimiento arqueológico de La Ciénaga

Por Enzo Leonardo Toneatti

En 1987 abría el Museo Regional Casa Natal del Cura Brochero, fue entonces que una creciente conciencia por el pasado local llevó a comenzar las investigaciones del Yacimiento La Ciénaga.

Hasta ese año, los restos materiales de las culturas prehispánicas en las zonas aledañas a Villa Santa Rosa,  que se habían redescubierto, se limitaban a piedras de boleadoras (con y sin cuello), manos de morteros y hachas de piedra sin filo. Es por esto que el rico yacimiento de La Ciénaga es tan importante.

Ubicado en la Estancia “La Oración” perteneciente a la familia Bianchini. A 14 kilómetros de Villa Santa Rosa y a 4 kilómetros al oeste del paraje Los Alvarez. Dentro de la Pedanía Quebracho en el Departamento Río Primero, sobre una extensión aproximada de 3 kilómetros cuadrados, encontramos el yacimiento identificado como “La Ciénaga”. De acuerdo a la ubicación dada por Anibal Montes a pueblos aborígenes en la zona noreste de la provincia de Córdoba este pueblo pertenecería al pueblo de indios denominado Chamasacate (el cual se encontraba entre las actuales localidades de  Villa Santa Rosa y Río Primero)1. Este pueblo de indios se encuentra dentro de la parcialidad de aborígenes llamada Sanavirones, nombre con el cual yo no estoy de acuerdo que sea utilizado para denominar a los aborígenes de gran parte del Este de Córdoba. Ya que el grupo sanavirón (si bien existió y pueden encontrarse referencias a los mismos que van desde la etapa más temprana de la época colonial y con descendientes de estos hasta nuestros días) ingresó a la actual provincia de Córdoba unos 100 años antes de la llegada de los españoles desde la actual provincia de Santiago del Estero2, probablemente huyendo de otros grupos aborígenes desplazados por la expansión del imperio inca. Al llegar a las zonas circundantes a Villa Santa Rosa este grupo se mezcló con los grupos aborígenes preexistentes (cuyos orígenes se remontan al menos a 8000 años atrás) dando origen a una cultura mestiza, pero que no desapareció del todo. Es por esto que si bien los sanavirones existieron en esta región, no fueron los únicos grupos aborígenes existentes y llamarlos a todos con ese nombre sería negar la  existencia de una parte de ellos, por lo cual siempre sugiero que si deseamos dar un nombre a estos aborígenes usemos el del pueblo aborigen más cercano identificado, en este caso el de Chamasacate. Ahora bien, aunque lo siguiente parezca contradictorio, debe mencionarse que la terminación “sacat” es una palabra identificada como sanavirona que puede traducirse como “pueblo de”, así que probablemente en este pueblo nos encontramos frente a un pueblo sanavirón propiamente dicho.

Volviendo a las características del yacimiento La Ciénaga, este extrañamente se encuentra alejado del cauce del río, algo poco usual ya que la búsqueda de una provisión de agua regular es un factor central en la ubicación de los pueblos de aborígenes. No obstante en épocas de abundantes lluvias el señor Guillermo Bianchini dueño de la estancia “La Oración” mencionó que de un extremo de la misma surgen vertientes de agua, probablemente de un río subterráneo que ante las lluvias y la subida de las napas freáticas emerge desde la tierra. Esto nos indica que el pueblo aborigen tuvo una provisión de agua regular y que eventualmente la misma fue desapareciendo. El yacimiento es sumamente rico, en él se han encontrado restos óseos dispersos en 3 kilómetros cuadrados, fragmentos de cerámica, cuarzo, carbón, manos de morteros y puntas de flechas sin terminar realizadas en cuarzo. Cada resto material merece una mención por separado.

Los restos óseos quizás sean los más interesantes de analizar. Hay que destacar que las excavaciones realizadas en este yacimiento han sido superficiales, por lo cual sólo conocemos una minúscula parte del mismo. Esas partes encontradas han ido aflorando con el paso de las lluvias que en el caso de los restos oseos al asomar partes humanas por la curiosidad del dueño fueron escavados, encontrándose un esqueleto completo de hombre en posición fetal. Luego de este hallazgo se convocó a la por entonces encargada del Museo Histórico Regional Casa Natal del Cura Brochero, (Ivana Acosta) con quien Guillermo Bianchini escavó nuevamente y encontraron el esqueleto de una mujer adulta colocada boca debajo de entre 30 y 40  años aproximadamente (dato analizado en base al estado de su dentadura) . Junto al esqueleto completo de esta mujer se encontró en un mayor estado de descomposición media cadera y un fémur de un hombre adulto, de edad desconocida y 2 peronés y tibias de un niño de 5 y otro de 12 años aproximadamente en un estado de descomposición similar al de la mujer (desconocemos si los infantes eran varones o mujeres). Estos restos nos dan cuenta de varias cosas:

1° La mujer fue encontrada boca abajo y estirada, de acuerdo a los aportes de la licenciada Mariana Fabra del Museo de Antropología, esta costumbre de sepultar mujeres boca abajo era relacionada con formas enterratorias de curanderas o hechiceras dentro de los aborígenes de Córdoba.

2° Los esqueletos incompletos del varón adulto y de los niños se corresponden con otra costumbre mortuoria de los aborígenes de Córdoba, los enterratorios secundarios. Esta costumbre implicaba que al morir alguien, se escavaba en la tumba de algún familiar, se extraía una parte del mismo y se sepultaba con el recién fallecido.

3° Relacionado con el segundo factor notamos que hay  mayor descomposición de los huesos del varón coincidiría, con un fallecido muchos años antes de la muerte de esta mujer y la menor descomposición de los restos de los infantes, indica que estos fallecieron en fechas más cercanas a la de la mujer.

4° Teniendo en cuenta los puntos 2 y 3 en este enterratorio estaríamos frente a un grupo familiar, un padre de la mujer y 2 de los hijos de esta.

En cuanto a la cerámica se han encontrado de múltiples calidades. Desde unas muy toscas con lados ásperos y de colores irregulares, hasta otras muy finas y pulidas con colores fuertes que van del rojo al negro. En todos los casos se encuentran con una buena cantidad de arcilla, con grandes cantidades de tiestos molidos (fragmentos de otros objetos de cerámicas molidos) y mica como antiplástico. Hasta el momento no se han encontrado cerámicas enteras y si muchas rotas, lo cual coincide con una costumbre enterratoria muy común en incontables grupos aborígenes americanos, el romper una vasija como símbolo del fin de la vida. En cuanto a las decoraciones, son pocas las que lo tienen y la única decoración encontrada fueron marcas de redes de forma romboidal que eran colocadas en las vasijas cuando la cerámica estaba fresca y luego eran retiradas, dejando las redes impresas o puestas a cocer en los hornos junto con las vasijas y el propio calor quemaba las fibras vegetales de las redes.

En lo referente a los fragmentos de cuarzo, son incontables, de color blanco, algunos con contaminaciones que los llevan a colores marrones claros y oscuros. Muchos de ellos son de una alta pureza quedando cristalinos a contraluz y algunos comenzaron a ser trabajados con percusiones, habiendosé encontrado una punta de flecha sin terminar. Además del cuarzo, aquí también se trabajaron objetos otros tipos de piedra más dura y resistente, para confeccionar manos de morteros, seguramente usados para moler semillas de algarrobo y de maíz (indicio dado por otro yacimiento similar en Barranca Colorada, junto al río Primero). De los fragmentos que sobraban producto del choque de dos piedras para darle la forma deseada a una de ellas, emergían lajas, que también fueron encontradas en este yacimiento y que al tener algo de filo fueron usadas como cuchillos muy primitivos.

Por último cabe analizar los fragmentos de carbón. Estos con el paso del tiempo se han convertido prácticamente en carbón de piedra. Fueron utilizados para cocinar y lo que no se convirtió en cenizas llegó hasta nuestros días.  

Tras este análisis, el yacimiento de “La Ciénaga” ¿Fue un cementerio, un cortadero o un espacio habitacional? La respuesta es todo eso, fue un cementerio, un cortadero para confeccionar objetos de piedra y un espacio habitacional. Para muchos lectores será difícil pensar en un cementerio en la misma vivienda, pero esta era una costumbre común en los aborígenes de Córdoba, sepultando debajo de la vivienda a sus muertos3. Todo esto fue el yacimiento “La Ciénaga” y apenas se han realizado excavaciones superficiales, quien sabe que más podrá contarnos sobre la forma de vida de los primeros habitantes del Departamento Río Primero.

1- Cfr: MONTES, Anibal, “Indígenas y conquistadores de Córdoba”, Editorial Isquitipe, Buenos Aires, 2008, pp: 657

2- Cfr: BONOFIGLIO, Marta “Arqueologos en Ansenuza”, Río Primero, APHA Ediciones, 2016, pp: 84 y 85.

3- Cfr: IDEM, pp: 52

BARRANCA COLORADA: SITIO DE LLANURA EN COSTAS DEL SUQUIA 

Prof. José Luis Zampini[1]

Contexto Físico

El río Primero o río Suquía nace en las sierras Pampeanas e ingresa en la penillanura cordobesa, donde atraviesa a la actual ciudad de Córdoba.

Al salir de la misma, ya es un río típico de llanura y es tributario de la cuenca que configura a la gran laguna salada de Mar Chiquita

Con un recorrido de más de 200 km, gran parte del mismo se produce en el territorio del Departamento Río Primero

En ese escenario de llanura, el curso de agua describe meandros clásicos, que resumen una larga huella con costas caprichosas donde persisten relictos de monte autóctono

En aquel panorama otrora más rico en diversidad florifaunistica se establecieron asentamientos de aborígenes que, favorecidos por la abundancia de agua y recursos alimenticios básicos, constituyeron una gran provincia que alcanzaron un nivel de desarrollo social y tecnológico, cuyos restos pueden recolectarse en asentamientos rurales circundantes

Los trabajos arqueológicos por lo general se han volcado a las regiones serranas cordobesas, debido a la mayor abundancia de vestigios, diversidad de hallazgos que nos hablan de sucesivas ocupaciones, desarrollo de expresiones artísticas, tecnológicas, productivas, etc

En sectores de llanura esas posibilidades son menos frecuentes, ya que los asentamientos estuvieron ligados a los cursos principales y secundarios de agua y que posteriormente la expansión de la agricultura y ganadería ha literalmente borrado (por destrucción, saqueo) muchos restos de artefactos u óseos.

Sin embargo, se han logrado determinar sitios en las costas del Río Xanaes (Segundo), en el Suquia (Primero) y en las costas de la gran Laguna de Mar Chiquita.

Antecedentes

Producida la fundación de la ciudad de Córdoba (6 de Julio de 1573), la organización española en las nuevas tierras conquistadas preveía el otorgamiento de Mercedes y Encomiendas.

Asi, en la documentacon respectiva aparecen nombres de Caciques, pueblos y asentamientos de nativos, existentes ya en esta región a la llegada del hombre blanco: “Bilibiscate”, “Cipcaya” “Soya Sacat”, “Suquia”, “Minsaba”, “Localinos”, “Chacibiscate”, “Chabiscate”, “Chama Sacate”, “Chibaja”, “Caminto-Sacate”, “Chuepa”.

Ya en terreno y por referencias de vecinos rurales, se ha realizado –en el tiempo- hallazgos en superficie de restos de cerámica, líticos y óseos, en ambas costas del Suquía como en otras depresiones existentes

Por ej. la referencia al “Pueblo de los Indios Suquía” fue reiteradamente enunciado en las primeras Mercedes de Tierras. En antiguos mapas puede observarse un paraje con esa denominación, entre la actual Piquillín y el río Suquía.

Todo ello y junto a una retrospectiva de sitio, determinó en una primera aproximación (31 de marzo y 1,2 y 3 de abril de 1983) que la frecuencia de hallazgos en superficie de material cerámico, óseos y líticos, diera forma e inicio a tareas de excavación en las cercanías del Paraje “Barranca Colorada”, sobre la costa norte del Suquía

BARRANCA COLORADA

Este sitio está situado a 12 kilómetros al suroeste de esta localidad, en el paraje Barranca Colorada. El emplazamiento se encuentra en la parte superior de una barranca en la margen izquierda del Suquía, en medio de una espesa vegetación arbórea y arbustiva presentando abundante material en superficie.

Desde ese punto, se logra un amplio dominio visual del paisaje, también es abundante el sedimento arcilloso, que es lo que da nombre al paraje. Este sitio es estudiado por el Centro de Estudios Históricos de Río Primero desde mediados de la década de 1980. Los trabajos de campo, prospecciones, recolección superficial de material y excavaciones, arrojaron como resultado una cantidad no sólo significativa de evidencias, sino también relevante en cuanto al conocimiento que de ella se puede inferir.

Cerámica

La muestra está conformada principalmente por material cerámico y en menor proporción material lítico, óseo y arqueo botánico. El material cerámico, al igual que en otros sitios arqueológicos de Córdoba, presenta un grado de fragmentación que dificulta el conocimiento exacto de las formas originales; sin embargo se pudo identificar una alfarería de buen tamaño con tendencia a las formas globulares, con un corto cuello de figura tronco-cónica, cuya base coincidiría con la boca de la pieza.

Siguiendo las normas para la descripción de tipos cerámicos, las características de la muestra son las siguientes:

  • El tamaño de los granos es uniforme, varían desde muy fino a grueso su distribución es regular y la densidad es poca con respecto a la superficie restante de la pasta.
  • La textura relacionada con el antiplástico, es uniforme, de muy fina a gruesa, regular y poco densa, presentando la mayoría de los fragmentos pocas porosidades por lo cual esta es compacta, sólo pocos fragmentos, en su mayoría de gran tamaño presentan porosidades.
  • La técnica utilizada para su manufactura es de rodete alisado, la superficie presenta predominantemente un color castaño oscuro, tanto externa como internamente su superficie es regular, el tipo de cocción es de atmósfera oxidante, en cuanto al grado y calidad de cocción ésta es cocida uniforme.
  • La superficie presenta alisado (bruñido) tanto externa como internamente.
  • El tamaño de las piezas oscila entre 10 cm. y 40 cm., el grosor de las paredes varia de 3 mm a 10 mm, Las formas predominantes como se dijo son globulares, distinguiendo ollas, pucos y platos.
  • Los son bordes redondeados y planos, de cuellos simples convexos, de labios rectos y convexos, las bases se presentan en tres variantes, biplanas, plano convexas y plano cóncavas, solo pocas presentan impronta de cestería y redes.
  • Las asas se presentan de un tipo, aunque no son una constante en las piezas, cerrada adherida de doble inserción, en arco lisa de posición horizontal.
  • La funcionalidad de la alfareria es del tipo utilitario doméstico, tanto para cocción como para almacenamiento.
  • La decoración no se presenta en todas las piezas. Las que presentan técnica decorativa fueron realizadas por desplazamiento de materia (incisión), fundamentalmente vinculada a los bordes de la pieza, con un instrumento cortante o punzante, cuando la pasta aun esta blanda, (incisión de punto simple). Otra técnica presente en la decoración es el surco rítmico, esta consiste en la incisión que se efectúa con variación regular de la presión de un instrumento en movimiento, sin separarlo de la pasta. Los motivos o diseños representados corresponden a guardas simples, en ángulo recto en zig-zag, complementada con incisiones simples o punteados, triángulos y grecas.
  • Otras piezas que integran la muestra cerámica son las vinculadas a la actividad textil, torteros de cerámica, sus características en cuanto a material son las ya descriptas, su forma es circular, plana y no presenta decoración su diámetro oscila entre 2 cm. y 4 cm., presentan una perforación en el centro. Esta pieza sirve de contrapeso del huso que sirve para hilar, haciendo que el mismo por rotación gire sobre su eje torciendo la hebra y devanando en él lo hilado.

Estatuillas

Otro elemento presente en la muestra son las estatuillas, antropomorfas, el modelado de éstas fue una práctica muy difundida y frecuente entre los aborígenes de Córdoba, considerándoselas como uno de los elementos más significativos de la cultura material de estos pueblos.

Regularmente se encuentran segmentadas, no presentando un corpus o unidad completa con los distintos segmentos que conforman la muestra, la manufactura es por modelado en una sola pieza, la actitud de la cabeza, tronco y piernas es hacia el frente, brazos y pierna unidos. Un solo ejemplar presenta un modelado proporcional y que corresponde a un segmento medio, es decir tronco, masculino con rasgos bien definidos en brazos, codos, pecho y abdomen, la decoración del mismo es incisa de una faja en la cintura, agregado de pastillaje de un posible tocado en hombros y espalda; las medidas de este segmento son 5,5 cm. de alto, 5,5 cm. de ancho por 2,5 de espesor. Los demás segmentos corresponden a secciones superiores, medias e inferiores, modeladas en una sola pieza sin agregado de pastillaje, con decoración incisa, la forma es más estilizada y espatular, se destacan dos segmentos, uno superior que presenta decoración incisa, boca, ojos rasgados de trazo recto horizontal, orificios nasales, nariz, tocado y cuello modelado, tanto en el tocado como en el cuello presenta líneas de puntos incisos horizontales tanto de frente como al dorso de la misma. Otro segmento corresponde a una sección inferior, estilizado, aunque presenta rasgos definidos en glúteos y pie, con decoración incisa en pies y un falderin con motivos geométricos incisos en el dorso y en surco rítmico al frente.

No ha sido posible establecer en este tipo de piezas una relación estilo-cultural, limitándonos a una descripción formal-estilística a partir de la cual podemos obtener indicadores en cuanto a vestimenta y rasgos anatómicos.

Líticos

El material lítico que presenta la muestra, está directamente vinculado a la producción de alimentos, procesamiento o para la obtención de otros recursos energéticos. Estos elementos son hachas y azuelas, morteros, conanas y manos, también bolas arrojadizas y cuya materia prima es granito.

Todas las piezas están muy bien pulimentadas, varían en tamaño, hachas, azuelas y bolas presentan un acanalado pulido a través del cual facilitaba su sujeción tanto a un astil para los elementos de labranza como para el tiento de la boleadora, la forma de las bolas es esférica más o menos perfecta y elipsoidal, es decir por superposición de dos segmentos esféricos tangentes por sus bases, las hachas y azuelas son de cuerpo cuneiforme y las superficies laterales convexas.

Los elementos de molienda, morteros y conanas son móviles, los morteros partieron de formas globulares y sus cavidades son cupuliformes, las conanas son fragmentos del cual se aprovechó un aplanamiento natural de una de sus caras. Las características de las manos para ambas piezas son similares, alargadas de perfil más o menos oval variando de acuerdo al desgaste sufrido por el uso, ya que el método de empleo en el procesamiento del grano para el mortero se realiza por medio de percusión con el extremo de la mano de moler, y en el caso de la conana por fricción de uno de sus lados sobre la conana, presentando por ello piezas con desgaste mono y bifacial.

Material Óseo

El material óseo que presenta la muestra de este sitio es variado, se obtuvo gran cantidad de restos de animales, producto de la caza para consumo. Los restos identificados pertenecen a cérvidos, roedores y aves, cabe agregar el alto número de fragmentos de huevos de xuri. Se descubrieron elementos confeccionados en material óseo, os cuales están están delicadamente trabajados y pulimentados, estos elementos son puntas de flecha, perforadores, espátulas y un fragmento cuya asignación funcional es imprecisa.

De las cinco puntas de flecha que componen la muestra, dos se encuentran fragmentadas, pertenecen al tipo pedunculado, de aletas cortas con el pedúnculo dentado, en los tres ejemplares completos es bien visible el canal medular del hueso sobre el cual fueron confeccionados la longitud de las que están completa oscila entre 5,5 cm. a 10.6 cm. y un ancho de entre 1,5 cm. a 2 cm. con un espesor promedio de 0,3 cm.

Los perforadores (algunos completos otros fragmentados), son un total de ocho piezas, bien pulimentadas, se ha identificado para la mayor de la muestra, que fue confeccionada en hueso de cérvido. La longitud de los ejemplares completos varia desde 5,5 cm. a 12,5 cm., utilizando para su confección huesos largos, seccionándolos verticalmente por su parte media.

La espátula y el fragmento indeterminado merecen mención aparte, ambas presentan grabados, la espátula este confeccionada en costilla de cérvido, presenta pulido en una de sus caras con un adelgazamiento de entre 0,15 y 0,2 cm. de espesor en toda su longitud que es de 13,8 cm. y 1,1 cm. de ancho, los motivos grabados son líneas geométricas escalonadas con relleno de líneas horizontales y paralelas y dos líneas verticales con escalonamientos simétricos sin relleno a ambos lados.

La otra pieza es un fragmento de 2,7 cm. por 1,5 cm. esta pulimentada y grabada en ambas caras, los motivos son triángulos que forman composiciones geométricas, están definidos por líneas de grabado en sus bordes y líneas interiores que los cruzan, manteniendo regularidad en la dirección del trazo para todos los triángulos.

El resto de material óseo que comprende la muestra corresponde a Homo Sapiens-Sapiens.  Se trata de dos enterratorios, uno ubicado en el sitio y otro aflorando en el perfil de la barranca a unos 100 metros río arriba del primero, ambos comparten características similares en cuanto a la gran fragilidad que presentan, lo cual dificultó la obtención de información que este tipo de muestra suele ofrecer. Ambos están ubicados en dirección norte-sur, orientación de la cabeza hacia el curso de agua, situandose a una profundidad de 1 metro con respecto el nivel de superficie, ambos pertenecen a enterramientos individuales. El que ha brindado mayor información es el que se encuentra en el sitio, el que presenta un individuo en posición genuflexa, decúbito ventral sin ofrendas, es decir sin asociación a objetos. De acuerdo a dos variables, por un lado la erupción de los dientes permanentes, su tercer molar no había erupcionado al momento de la muerte, y por otro las suturas craneanas que presenta este individuo,  se obtiene una aproximación etaria del mismo, entre 18 y 20 años de edad; en cuanto a la determinación de sexo, no ha podido estimarse ningún índice por la alta fragmentación que presenta.

Muestra Arqueo Botánica

Esta consiste en fragmentos de marlos de maíz calcinados correspondiendo a dos variedades diferentes de zea mays, el resto de la muestra esta formada por carbón vegetal cuyo análisis permitió identificar tres especies, salix humboltiana (sauce criollo), a geoffroea decorticans (chañar) y una no determinada.

Estas evidencias arrojan algunos indicadores acerca del nivel socioeconómico alcanzado por estos pueblos originarios a la llegada el español. A través de los documentos y del registro material se sabe que su organización social se basaba en el parentesco y su modo de producción se basaba en la producción energética vegetal complementada con caza y recolección; en esta producción de alimentos se evidencia su sedentarismo. Estos pueblos agroalfareros se asentaron en los ecosistemas naturales, recursos que le permitieron lograr asientos poblacionales estables y áreas de productividad económica.

CONCLUSIONES

  • Barranca Colorada demuestra un asentamiento afincado, con un sistema organizativo visible en objetos y restos.
  • Su existencia afirma una distribución poblacional aborigen en la región, sustentada en otros sitios y hallazgos en áreas rurales circundantes.
  • La riqueza de sus piezas y restos óseos (incluidos humanos), aún no han terminado de brindar toda la información que encierran.
  • Los análisis y comparaciones de sus vestigios proporcionan diferencias y similitudes respecto de sitios similares o potenciales.

AGRADECIMIENTOS

El Centro de Estudios Históricos de Río Primero agradece a las personas e instituciones que han permitido llevar adelante esta tarea a campo durante varios años. Aún sin pertenecer al Grupo y sin una formación académica en arqueología.

Se destaca el entusiasmo y fundamentalmente el respeto por estos vestigios de nuestros antepasados.

BIBLIOGRAFIA

  • BANCO DE LA PROVINCIA DE CÓRDOBA – “Geografía Física de la Provincia de Córdoba” Córdoba 1979.
  • BONOFIGLIO, M. M. “Estudios iniciales en la cuenca baja de los ríos Suquia y Xanaes”, en Memorias del Pueblo, Revista del Museo Histórico Municipal La Para, pp 23-44, año 4 nº 4, 2004.
  • BONOFIGLIO, M. M; Investigaciones Arqueológicas en la cuenca media del Xanaes, en Villa Concepción del Tío su Historia Documentada. Pp 15-51, Editorial Brujas. Córdoba, Argentina 2003.
  • GRENÓN, P. Documentos Históricos El Libro de Mercedes. Archivo de Gobierno. T 19. Córdoba. Año 1930.
  • PILLADO, E L. y A. E. NIELSEN. “Registro de rasgos para codificación de estatuillas antropomorfas de la provincia de Córdoba.” En Comechingonia, Revista de Antropología e Historia. Año 2 Nº 4. Córdoba. 1984.
  • RIO PRIMERO. Su gente y su historia. Historias Populares Cordobesas. Municipalidad de Río Primero. 2006.
  • SANTUCHO, Pedro Manuel A. Historia de Río Primero. Taller editor Artesol. Córdoba. Año 1987.
  • SERRANO, A. “Normas para la descripción de la cerámica arqueológica”. Publicaciones del Instituto de Arqueología, Lingüística y Folklore “Dr. Pablo Cabrera”. XXIV, Córdoba 1952.
  • ZAMPINI, J L. y ARRIETA, A L. “Poblaciones Aborígenes de la cuenca de Ansenuza”. CEDEH, Río Primero. 1990.
 
Archivos Consultados
  • CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS DE RIO PRIMERO – (CEDEH)

[1] Integrante del Centro de Estudios Históricos de Río Primero

ARQUEOLOGÍA DE LA CUENCA MEDIA Y BAJA DEL RÍO PRIMERO[1]

Por Mariana Fabra

Los sitios arqueológicos en la Cuenca Media y Baja del Río Primero, como muchos otros sitios en la provincia de Córdoba, son hallados de manera fortuita por habitantes de localidades cercanas, mientras realizan distintas actividades (constructivas, recreativas, productivas) en terrenos que son de su propiedad o lugares públicos. Los restos, suelen quedar expuestos como parte de estas actividades, o son expuestos de manera natural, por distintos fenómenos erosivos (hídricos, eólicos), de particular intensidad en la costa sur de la laguna Mar Chiquita. Cuando se trata del hallazgo de restos óseos, se solicita a quien los encuentra que se dé aviso a una autoridad policial, para que acuda, previo pedido de la fiscalía a cargo, un equipo formado por arqueólogas/os y antropólogos/as forenses y pueda dar cuenta del origen (humano, no humano) e interés (arqueológico, histórico, forense) de dichos restos. Desde el Programa de Arqueología Publica (Zabala et al., 2016), que depende de la Secretaria de Extensión Universitaria, el Museo de Antropología y el Instituto de Antropología de Córdoba, se ofrecen charlas, conversatorios y talleres, destinados a público general, docentes, alumnos de distintos niveles, con participación de comunidades indígenas de Córdoba, para dialogar en torno a estos hallazgos, como proceder frente a su aparición, las gestiones en torno a su cuidado y manejo posterior, entre otras cuestiones. Entre los sitios identificados en la cuenca media del río Primero podemos mencionar el 351/15 Rio Primero, el 1332/17 Barranca del Lagarto y el 575/15 Paraje Buey Muerto. En la cuenca baja del río Primero, los sitios 665/18 Constantino, 1476/16 La Para, 437/18 Playa Grande 1387/18 La Para y El Diquecito. Aquí presentaré los trabajos realizados en los sitios Paraje Buey Muerto y el del Diquecito.

El Paraje de Buey Muerto (ubicado a 15 kilómetros al sudeste de Villa Santa Rosa) ha sido nombrado “Sitio PBM 575/15”. El mismo fue hallado originalmente durante tareas de mantenimiento de un camino rural por una máquina niveladora. Los trabajos arqueológicos fueron enmarcados dentro de un convenio firmado en 2009 entre el Museo de Antropología, el Poder Judicial y el Equipo Argentino, que se menciona en el párrafo anterior. La aparición de restos óseos, durante esas tareas de mantenimiento motivó los trabajos de rescate en Mayo de 2015. Durante los trabajos de recuperación arqueológica de los restos óseos se pudo identificar que se trataba de restos humanos, aparentemente de un único individuo adulto, información que luego fue corroborada durante el análisis bioantropológico que se realizó en laboratorio. Se trataba de restos de un individuo adulto femenino, considerando la forma y tamaño de los procesos mastoideos y el ángulo de la rama mandibular, ante la ausencia de otras partes diagnósticas como la pelvis. En cuanto a la edad biológica de esta mujer, se estimó que tendría entre 18 y 35 años al momento de su muerte, considerando el grado de obliteración de las metafisis de los huesos largos, y el desgaste dental. El desgaste dental se habría producido por el consumo de una dieta abrasiva y fibrosa lo largo de su vida. La presencia de hipoplasias en el esmalte dental indicaría eventos de estrés en la niñez. No fueron registradas otras patologías que hubieran dejado lesiones en los huesos recuperados.

Junto al individuo se encontraron también numerosas cuentas malacológicas de diversos tamaños, que fueron analizadas considerando la forma, el tamaño, la presencia de estrías o periostraco, así como la posición y el diámetro de los orificios de perforación. Además, se encontraron 4 objetos de forma truncada, que también fueron utilizados como cuentas de un collar. Estas fueron obtenidas de la zona umbilical de la concha de un caracol de la especie Megalobulimus lorentzianus (Doering 1876), lo cual demuestra un minucioso trabajo de manufactura que comenzaba con selección de la parte anatómica del molusco, continuaba con la formatización del fragmento (homogeneidad), la abertura en el centro (perforación bicóncava, perforador lítico, óseo), el pulido en los bordes y concluía con el armado del artefacto. Este trabajo realizado en cuentas era novedoso en la región, significando una importante inversión de trabajo y una posible especialización artesanal. Para más información sobre este hallazgo se puede consultar el trabajo de Gordillo y Fabra (2018).  Si bien no se posee un fechado radiocarbónico sobre el sitio, se estima una antigüedad entre 2000 y 500 años antes del presente. El uso de cuentas de moluscos fue conspicuo entre los indígenas del Gran Chaco, por lo menos, hasta mediados del siglo XX (Braunstein 2013). Rol vinculado con el mundo mágico, tal como ocurre con los wichis, que consideran a los collares como elementos de protección, particularmente para los niños y niñas (Montani 2013). La elevada inversión de trabajo, así como la experticia y el conocimiento necesario que supuso la confección de estos elementos, hace pensar que su posesión o uso pudo haber estado asociado al rango o estatus social que tuvo la persona durante su vida. Las valvas de moluscos formatizadas en cuentas de collar han sido encontradas asociadas a entierros humanos en el Litoral argentino (Cornero 1999) y en Patagonia (Vignati 1922, 1930). Teniendo en cuenta todo esto, así como lo investigado en el Sitio PBM 575/15, se puede concluir que las cuentas comunican ciertas ideas, tradiciones o estatus según la edad, género, o rol social, dentro de una determinada comunidad de pertenencia.

            Por otra parte, el sitio de El Diquecito, se encuentra en la orilla norte del ingreso al brazo de la Laguna Mar Chiquita, conocido como Laguna del Plata, distante a 20 kilómetros de la localidad de La Para. Fue denominado como “Sitio ED 010” y excavado en dos oportunidades, entre 2008 y 2010. Se lo definió a partir de las acumulaciones de material cerámico en superficie, 32 estructuras circulares de arcilla, denominadas hornillos, así como restos humanos. Los fechados radiocarbónicos realizados al sitio ubican su ocupación entre 2500 y 500 años antes del presente (Fabra et al 2014). Estudios arqueobotánicos han evidenciado el uso de la palma caranday desde al menos 2300 años antes del presente, así como también porotos, maíz y zapallo desde 1200 y 900 años antes del presente (Tavarone et al 2020). La costa sur de la laguna Mar Chiquita, se habría caracterizado por una ocupación más intensiva y redundante de los sitios, particularmente en el sitio El Diquecito, la incorporación complementaria a la caza, pesca y recolección del cultivo de las especies mencionadas, la producción cerámica, un incremento demográfico notable, y cambios en la composición biológica de la población (Fabra, 2020). Algunos contextos mortuorios identificados en este sitio dan cuenta de los conflictos sociales que experimentaron estas poblaciones 800 años antes del presente, traducidos en enfrentamientos interpersonales, a partir de lesiones perimortem en cráneo y tórax, en individuos adultos y juveniles, junto a puntas de proyectil elaboradas en hueso (Fabra et al 2015).

            Los hallazgos mencionados para los sitios Paraje Buey Muerto y El Diquecito dan cuenta de ocupaciones antiguas y permanentes en las cuencas media y baja del Rio Primero. Los habitantes de estas áreas conocían su entorno y sus recursos, relacionados a ambientes acuáticos, así como también se vincularon con las poblaciones serranas, con las cuales compartían ciertos modos de hacer las cosas y habitar el mundo. También, se diferenciaban de ellas, particularmente en las formas de inhumar a sus muertos. Ciertamente, estas investigaciones recién comienzan, y abren numerosas líneas de indagación que a futuro permitirán incrementar nuestros conocimientos sobre las poblaciones que habitaron las llanuras cordobesas.

Bibliografía citada

Braunstein, J. (2013). Cuentas de moluscos y artefactos líticos entre los indígenas del Gran Chaco. Libro de resúmenes del XVIII Congreso Nacional de Arqueología Argentina, Universidad Nacional de La Rioja, pp. 79

Cornero, S. (1999). Enterratorios humanos en el litoral: Sitio La Lechuza, Provincia de Santa Fe. Actas del XII Congreso Nacional de Arqueología, Editorial de la Universidad Nacional de La Plata, La Plata 3: 384-8. 

Fabra, M., Nores, R., Salega, S. & González, C.V. (2014) “Entre las sierras y el Mar: investigaciones bioarqueológicas en el noroeste de la región pampeana (costa sur Laguna Mar Chiquita, Córdoba, Argentina)”, En: Luna, L., C. Aranda &Suby J., Avances recientes en la Bioarqueología Sudamericana, Buenos Aires, Grupo de Investigación en Bioarqueología, pp. 205-230

Fabra, M., CV Gonzalez, S. Robin (2015). Evidencias de violencia interpersonal en poblaciones del piedemonte y las llanuras de Córdoba (Argentina) a finales del Holoceno tardío. Revista RUNA, 36 (1):5-27, ISSN 1851-9628 (en línea) / ISSN 0325-1217 (impresa).

Gordillo, S., y M. Fabra. 2018. Cuentas malacológicas asociadas a restos óseos humanos en el Holoceno tardío de la región central de Argentina, Revista del Museo de Antropología,11 (2): 49-58.

Montani, R. (2013). La construcción material de la persona entre los wichis del Gran Chaco, Avá 22: 167-190.   

Tavarone, A., M. Colobig, M. Fabra. (2020). Estudio de dieta en poblaciones arqueológicas del centro de Argentina a través del análisis de microrrestos vegetales e isótopos estables. Intersecciones en Antropología 21(2), julio-diciembre: 213-227. 2020. ISSN-e 1850-373X

Vignati, M.A. (1922). La arqueotecnia de Necochea. Physis 6 (21): 59-60.     

Vignati, M.A. (1930). Restos del traje ceremonial de un médico patagón. Notas del Museo Etnográfico 4: 7-52. 

Zabala, M, M. Fabra, L. Aichino, C. De Carli. 2016. Reflexiones en torno a los aportes que realiza la Arqueología Pública en la construcción de memorias e identidades locales en el NE de la provincia de Córdoba (Argentina)1. Revista E + E, Estudios de Extensión en Humanidades, Facultad de Filosofía y Humanidades, Universidad Nacional de Córdoba, Argentina. Volumen 4, Nro. 4 (4): 8-22. ISSN: 1853-8088


[1]Este texto reproduce parcialmente la conferencia presentada en el II Encuentro de Historia del Departamento Rio Primero, realizado en Villa Santa Rosa, Córdoba, el 8 de Junio de 2019.

LAS TRES FUNDACIONES DEL
PUEBLO DE OBISPO TREJO

Por Carlos Alfredo Ferreyra Bertone

INTRODUCCIÓN
En primer lugar, debemos aclarar tres conceptos que son importantes de tener en cuenta al momento
de estudiar el origen de los pueblos y ciudades de Córdoba: una cosa es el origen del nombre, otra es
el origen de la población y una muy distinta es el origen del núcleo urbano, es decir, de la localidad.
ORÍGEN DE NOMBRE: es de donde procede la nomenclatura del poblado, puede ser de origen
autóctono (como Sinsacate, Macha o Sitón), de origen religioso (como San Pedro o San José), de raíz
tectónica o naturalista (como Totoral o Mistoles) o apelativo (por ejemplo: Obispo Trejo, Seeber,
Marull); también por cierto puede haber combinaciones de un tipo de nombre con otro (Bajo de
Olmos, Cañada de Luque). El origen del nombre sólo indica el significado y la antigüedad de la
nomenclatura, nada más.
ORÍGEN DE LA POBLACIÓN: se refiere al poblamiento, es decir, desde cuando está habitado el lugar.
Puede haber estado habitado desde tiempos remotos por los aborígenes, o desde la conquista
española como alguna estancia, pero el poblamiento no indica necesariamente que aquellos
habitantes hayan dado origen al actual pueblo. Un ejemplo típico de esto es el caso de Jesús María
cuyo origen de la concentración poblacional y del cambio productivo es la estancia jesuítica homónima
pero la ciudad como la –como cemo hoy- es de origen ferroviario ya que nació como un loteo alrededor
de la estación del Ferrocarril de Córdoba a Tucumán.
ORÍGEN DE LA LOCALIDAD: es lo que estamos estudiando en este trabajo: cuándo nació el pueblo tal
como lo vemos hoy, con su estructura urbana, con sus calles, con sus espacios públicos, con su
conformación actual, la cual deriva de un proyecto urbano original.
LA FUNDACIÓN:
Cuando se establece una fundacional para un pueblo, se debe ser sumamente precavido, actuar con
responsabilidad e investigar científicamente, ya que –de no hacerlo así- podría derivar en tener una
fecha fundacional inadecuada que lleve a la polémica; por ello no sólo debe fijarse la fecha sino
también deben descartarse conscientemente otras fechas alternativas.
Un caso complejo es lo que pasa en la localidad de Obispo Trejo, que estableció arbitrariamente una
fecha (1875) que ningún documento avala, a lo que se le suma el problema de las otras dos fundaciones
posteriores a la de finales del siglo XIX. Estos errores son los que nos movilizan a seguir difundiendo la
causa de la investigación científica y consciente para evitar estos errores.
Para establecer esta fecha los historiadores utilizan una tabla de factibilidad desde el dato más preciso
a uno más vago pero igualmente serio. Es tabla es como sigue:

  1. Pueblo fundado con acta de fundación: como el caso de la ciudad de Córdoba o de las
    villas reales coloniales o también los pueblos modernos que realizaron acto de
    fundación.
  2. Aprobación del loteo urbano: esto es común en los pueblos fundados por el ferrocarril,
    por la colonización o por proyectos de desarrollo urbano (villas turísticas o
    industriales). La aprobación puede ser un decreto del gobernador o del presidente, una
    ley provincial o nacional, una resolución o el visto bueno de la Dirección de Catastro o
    del Departamento Topográfico.
  3. Habilitación de la Estación Ferroviaria: muy importante para cuando no existen los
    datos anteriores y sólo para cuando el loteo se estructura en torno a las vías.
  4. Habilitación de algún hito urbano que estructure el loteo: puede ser una capilla, un
    fuerte o fortín, un casco de estancia, una escuela, etc.
  5. Inauguración de alguna obra pública que haya dado origen al loteo o amanzanamiento
    como puede ser un camino, las vías férreas, un puente, etc.
  6. Entrega o compra de las tierras que luego dieron origen al loteo, esto es especialmente
    usado para los pueblos surgidos en la primera mitad del siglo XIX.
  7. Entrega de la merced de tierra en la época colonial. Esto es sólo aplicable a dos casos:
    cuando el poblado es prehispánico o colonial o cuando no se cumple con ninguno de
    los requisitos anteriores.
  8. Utilización de una fecha simbólica sin valor histórico pero con base real: En algunos
    pueblos y ciudades se usó cuando no se encontró ningún tipo referencia directa o
    documento categórico sobre la fundación. Desde mediados del siglo XX, muchas
    poblaciones desearon conmemorar su cumpleaños y se encontraron con que no había
    datos fehacientes sobre la fundación de la localidad. Eligieron, entonces, una fecha
    simbólica que a pesar de que investigaciones posteriores demostraron que no es
    válida, se convirtió en tradición; y este es el caso de Villa San Antonio-Estación Obispo
    Trejo. PRIMERA FUNDACIÓN
    Por ordenanza municipal N° 12 del año 1974 se determina que la Villa de San Antonio fue fundada por
    José Manuel Celayes tomando como año el de 1875, en tanto que por decreto N° 59 con fecha 18 de
    marzo de 1975 se estableció el 8 de diciembre de cada año como fecha fundacional, por lo que ese
    año se conmemoraría el primer centenario de fundación de la localidad1
    .
    La excusa para esa celebración era la donación que Celayes hace en 1875 al arzobispado de Córdoba
    de las famosas 9 manzanas que era común que se donara en aquellos años para fundar un pueblo a fin
    de sostener el culto de algún santo o virgen católica, donación que –una vez aceptada por el
    arzobispado- era escriturada a nombre de este y se conformaba una comisión de vecinos para
    administrar los recursos y construir las instalaciones religiosas pertinentes2
    .
    El problema de la donación de 1875 es que recién fue aceptada por el Arzobispado de Córdoba el 9
    de marzo de 18833
    . O sea, nació como un “loteo tradicional”, también llamado “loteo eclesiástico” (por
    donar las tierras a la Iglesia, la cual procedía a escriturarlas y venderlas en lotes), algo común en el
    Departamento Río Primero, como son los casos de Las Saladas, Plaza de Mercedes, Cañada Honda, La
    Quinta, Esquina, Monte del Rosario, Sagrada Familia, etc. localidades que tienen este origen.
    Desde nuestro punto de vista debe tomarse la fecha de aceptación de la donación por parte del
    Arzobispado como fecha fundacional, ya que es a partir de ese momento que queda legalmente
    constituida la Villa San Antonio con un documento legal y fehaciente. No obstante ello, podemos decir
    que dicha la primera fundación de la villa ocurrió entre 1875 (fecha tradicional) y 1883 (fecha legal).
    SEGUNDA FUNDACIÓN
    Hasta 1911/1913, el pueblo de Villa San Antonio llevó ese nombre, será recién en ese año en que al
    fundarse la estación Obispo Trejo del Ferrocarril Argentino del Norte, el nombre de la estación tomará
    más preponderancia.
    La segunda fundación, o el segundo loteo, fue hacia 1911/1913 en torno a la estación Obispo Trejo,
    en terrenos de Delfín Junco. El paso por Villa San Antonio se da por el diseño de una nueva variante
    desde Cañada de Luque a La Puerta sin pasar por Monte del Rosario lo cual economizaba 14,5

kilómetros de tendido férreo4.
El sector loteado por Juncos está hoy integrado al núcleo urbano antes
llamado Villa San Antonio, pero en un principio fue motivo de controversias entre los vecinos ya que
se quejaban de la estación estuviera “tan lejos” (unas 6 cuadras aproximadamente) de la plaza central.
Como curiosidad cabe mencionar la confusión generada en 1910 sobre la ubicación de la estación.
Vamos a contar esta particular historia:
El 13 de junio de 1910 los “vecinos, propietarios y comerciantes” de Villa San Antonio firman una nota
dirigida al Director de la Construcción del Ferrocarril de Deán Funes a Laguna Paiva, Ing. Enrique Boasi
en la que le expresan que “se nos prometió igualmente que la Estación se ubicaría en el punto más
conveniente a los intereses comerciales de la localidad (…) esto es a 300 metros de la plaza, pero al
revisar los planos existentes, vemos que ha sido removida al K 13, lo que importa alejarla 1000 metros
al oeste…”
La nota fue firmada por numerosas personas entre los que se cuenta José Gabriel Brochero (que firma
como canónigo), Ramón Amuchástegui (Cura Párroco), Juan Celayes, Honorio Juncos, Uladislao
Palacios, Macedonio Carnero, entre otros vecinos.
Esta nota generó el expediente 012766-F-1910 en donde vemos dos informes de dos ingenieros, a
saber:
El 16 de septiembre de 1910 por nota D3/2833 el ingeniero Boasi informa al Jefe de la División de
Construcciones Ing. Laurel que dicho pedido ya fue descartado puesto que el pasado 19 de julio, por
intermedio del jefe de terraplenes Ing. Theobald, se les explicó los vecinos que la estación debe
construirse en el lugar más alto y apropiado y que la diferencia es de tan solo 6 cuadras (ya que en el
punto pedido por los requirentes está a 2 cuadras de la plaza y este nuevo punto está a 8 cuadras),
además aclara, que en el primer punto se debe construir una alcantarilla de gran importancia.
Por nota N° 1535 del 30 de septiembre de 1910 un ingeniero de firma ilegible, dice que el pedido de
los vecinos “aumentaría considerablemente el costo de las obras, sin otro objeto que proporcionar
más comodidad a una pequeña población hoy de escasísima importancia”.
Lapidariamente agrega:
“Además, si la población de San Antonio ha de responder a los objetos que se han tenido en vista para
tomarla como punto obligado del trazado, indudablemente sus progresos motivarán la extensión de la
villa hasta la estación misma, de manera que dentro de pocos años más su núcleo principal quedará
alrededor de aquella y entonces la distancia que hoy se quiere acortar habrá desaparecido”
El expediente es cerrado el 5 de noviembre de 1910 con la firma del mismísimo Ministro de Obras
Públicas Exequiel Ramos Mexía.

La Argentina de principios del siglo XX era un país cuya clase dirigente conocía el impacto
transformador del ferrocarril, por eso se realizaron numerosos proyectos de nuevas líneas férreas,
nuevas variantes y nuevas estaciones, y Obispo Trejo no estuvo ajeno a ello. En 1922 comenzó la
famosa puja entre Obispo Trejo y Villa Santa Rosa por ver desde donde saldría la variante que uniría
la Capital cordobesa con el ramal del ferrocarril de Deán Funes a Laguna Paiva.
Tenemos el expediente 16868 Letra V iniciado el 4 de enero de 1923 cuando se toma razón de la nota
enviada por representantes de los vecinos de Obispo Trejo fechada el 20 de noviembre de 1922.
En ella, a lo largo de 16 páginas, los representantes suman argumento tras argumento para tratar de
convencer a los funcionarios de que la unión entre la capital cordobesa y el ramal se haga vía Obispo
Trejo. Que las estación del este quedan más lejos, que requieren obras de infraestructura por la
presencia de ríos, que requieren curvas y terraplenes, que el tráfico se verá entorpecido, que Obispo
Trejo no tiene otros ferrocarriles cercanos que entorpezcan su crecimiento, que la Mar Chiquita es un
limitante para la expansión agrícola, que Obispo Trejo es la puerta del Norte Argentino, mejor agua y
mejores bosques, etc. Incluso dicen que “Santa Rosa ha dado ya sus pasos hacia tal fin con encomiable
celo. No pretendemos nosotros pues, contrarrestar el justo anhelo de nuestros estimados vecinos a
quienes nos ligan comunes intereses de orden comercial y social muy respetables…” y se decantan en
cálculos y argumentaciones de larga consideración, resumiéndolo en la pregunta “¿Se trata beneficiar
a la capital de Córdoba o a Santa Rosa?”. La nota es firmada por J. Rodríguez Olmos, Fray Eudoxio de
Jesús Palacio y Juan Palacio y está acompañada del plano N° 18103 en donde se marcan las variantes
La Para-Santa Rosa-Piquillín-Córdoba, La Puerta-Santa Rosa-Tinoco-Col. Tirolesa-Córdoba y Obispo
Trejo-Esquina-Tinoco-Quebrachal-Córdoba
El 28 de abril de 1925, el Administrador General de los Ferrocarriles del Estado informa al Ministro de
Obras Públicas de la Nación (el futuro presidente) Roberto María Ortíz, que dicha propuesta ya fue
desestimada por que la variante La Puerta-Alta Córdoba es más conveniente y el 12 de mayo el
proyecto es archivado.
Con respecto al nombre de la localidad, originalmente se llamaría Estación San Antonio5
, pero por
coincidencia de nombres con otras estaciones homónimas se le impuso el nombre del fundador de la
Universidad Nacional de Córdoba6

TERCERA FUNDACIÓN
Pero la segunda fundación no sería la última; se produjo una tercera fundación de Obispo Trejo en el
marco de la extensión de la línea del Ferrocarril Central Argentino (FCCA) ramal de James Craik a Forres.

El ramal mencionado tuvo muchas dilaciones derivadas de las circunstancias internacionales en que se
vio envuelto. Su construcción comenzó en 1911 y llegó Villa del Rosario en 1914. Allí quedó paralizada
por la guerra europea y retomó su construcción en 1924 hasta llegar a Río Primero en 1927. El 8 de
junio de 1929 por decreto del PEN se aprobó el plan de obras para su extensión hacia el norte, pero la
crisis mundial de octubre de ese año y sus consecuencias en Argentina, paralizaron la obra, pero en
1931 fue relanzada con mucho ahínco concluyendo su construcción en agosto de 1932 7
; o sea, pasó entre los años 1931 y 1932 por el oeste de la Estación Obispo Trejo del ahora llamado Ferrocarril
Central Norte Argentino8 obligando a construir un cabín de vigilancia para evitar colisiones de trenes.
Creemos que inmediatamente creada la Estación Obispo Trejo del FCCA (Barrio “El Central”) la familia
Gutiérrez -dueños de los terrenos circundantes a la estación- comenzaron a vender lotes y a generar
las manzanas de lo que hoy es también llamado “Trejo Chico”; no obstante, no será hasta 1940 cuando
aparezca un documento oficial que certifique el traspaso de la propiedad de los Gutiérrez a la sección
Bienes Raíces de la empresa del FCCA.
Y se trata, nada más ni nada menos, que del Decreto 58194 del 26 de marzo de 1940 firmado por el
presidente Roberto Marcelino Ortiz; el cual puede ser considerado fundacional para dicho barrio si se
siguen los lineamientos enumerados en el inicio de este artículo. En dicho decreto el presidente Ortiz,
autoriza que la empresa se capitalice con la compra de un inmueble a la señora Donatila Juárez de
Gutiérrez. El inmueble en cuestión no es precisamente el del cuadro de estación, pero coincide con el
kilometraje del ramal (179km y 800mt desde James Craik) y con los vecinos del mapa de oficial de
Córdoba de 1924 en el que figuran los Gutiérrez en ese sector. El decreto va acompañado de un plano
de la propiedad donde figuran estos propietarios: Justo Carnero, María Clementina Gutiérrez, Donatila
Juárez de Gutiérrez, María Bartolina Gutiérrez y Pedro Armengol Gutiérrez9
.
Por lo que estamos en condiciones de aseverar (hasta que aparezca nueva evidencia) que Barrio “El
Central” o “Trejo Chico” tiene como fecha de origen el 26 de marzo de 1940 y fue fundado por el
presidente Ortiz.

CONCLUSIONES:

Vemos, de esta manera, como surgieron 3 Obispo Trejo: Trejo Viejo, en torno al loteo eclesiástico
original de Celayes (Villa San Antonio), Trejo Nuevo, en torno a la Estación del Ferrocarril Argentino del
Norte y por último Trejo Chico, nacido en torno a la Estación del Ferrocarril Central Argentino.
Tanto Trejo Viejo como Trejo Nuevo se integraron con el tiempo al crecer la población y, las que
parecían muy distantes cuadras, se volvieron una parte más de la localidad. Sin embargo, Trejo Chico,
conocido también con el nombre de “Barrio El Central”, quedó separado de la localidad, separación
que se marcó aún más con el trazado de la Ruta Provincial N° 17.
Este trabajo fue realizado con la intención de reconocer el efecto urbanizador del ferrocarril en lugares
con poblaciones preexistentes, pudiendo observar cambia no sólo la fisonomía de la localidad, sino
también hasta su nombre.
Esa fenomenal máquina de cambios que se llamó ferrocarril, puso en el mapa a una minúscula
población sin relevancia, la hizo crecer urbanísticamente hacia las vías, le cambió el nombre y le
multiplicó la población desarrollando un dinámico sector comercial.
El ferrocarril es el artífice de que la villa de San Antonio se haya transformado en el Obispo Trejo de
hoy.

Notas y citas:

1 AA.VV.: Obispo Trejo: de polvorientas historias, grandezas y esperanzas…; Coordinado por María Marta
Gutiérrez Barrionuevo, Colección Historias Populares Cordobesas, Gobierno de Córdoba, 2006, pp.22-23.
2 Cfr. FERREYRA BERTONE, Carlos Alfredo y SEARA, Facundo Santiago: Candelaria Sud. Pueblo de Tracdición;
Comuna de Candelaria Sud; 2017; Cap. 1 y 2; FRANCO, Marcelo: “Dos pueblos desaparecidos en el Camino de
las Tropas: Encrucijadas y Cañada Honda”; en FERREYRA BERTONE, Carlos Alfredo, RUEDI, Rubén Santiago y
VASSALLO, María Fernanda: Otros Caminos Históricos de Córdoba; APHA Ediciones; Río Primero; 2018; pp. 133-
158; VASSALLO, María Fernanda: “La Estación Balnearia. Un camino de disputas y el origen de un pueblo”; en
FERREYRA BERTONE, Carlos Alfredo, MARCHETTI, Sergio Ariel y VASSALLO, María Fernanda: Antiguos Caminos
Históricos de Córdoba; APHA Ediciones; Río Primero; 2021; pp. 299-336; MEDINA, Ivana Mariela: “Una historia
sobre los comienzos. Orígenes de Marull”; en 100 Marull. Libro de Oro del Centenario; Municipalidad de Marull;
2013; pp 67-100; FERREYRA, Carlos Alfredo: “Acerca de los orígenes ferroviarios del pueblo de Matorrales”; en
Pasajeros de una Historia. Matorrales, 100 años de vida; Comisión Municipal del Centenario; Matorrales; 2014;
pp. 41-56; FERREYRA, Carlos Alfredo: “Tres preguntas frecuentes sobre los orígenes de La Para”; en La Para
Centenaria. Veinte sueños y cien imágenes; Municipalidad de La Para; 2011; pp. 131-139.
3 PALACIO, Eudoxio de Jesús: Recuerdos familiares de mi pueblo; Ed. del Autor; 1951; p. 37.

4 Expediente 010701-F-1910, iniciado el 4 de enero de 1911 por nota N° 2122 del 30 de diciembre de 1910 con
plano firmado por el Ing. Boasi el 19 de noviembre de 1909.

5 Expediente 013209-A-1910, iniciado por nota N° 1794 el 16 de noviembre de 1910.
6 Expediente 6188-F-191, Resolución del Ministro de Obras Públicas 21 de diciembre de 1911.

7 FERREYRA, Carlos Alfredo: “Acerca de los orígenes ferroviarios del pueblo de Matorrales”; en Pasajeros de
una Historia. Matorrales, 100 años de vida; Comisión Municipal del Centenario; Matorrales; 2014; p. 43 y
FERREYRA, Carlos Alfredo (Coord.): Una huella profunda abriendo el monte: aportes para la historia del pueblo
de Las Arrias; Centro Municipal de Estudios Históricos de Las Arrias, Córdoba, 2011.
8 El ramal Dean Funes-Laguna Paiva recibió a lo largo de su historia estos nombres: Ferrocarril Argentino del
Norte (FCAN), Ferrocarril Central Norte Argentino (FCCNA) y Ramal “A” del Ferrocarril Nacional General Manuel
Belgrano (FCNGMB).
9 Croquis BR 5859 – Expediente 6800-F-1940 – Ministerio de Obras Públicas de la Nación.

PARA QUÉ SIRVEN LA ARQUEOLOGÍA Y LOS VOLUNTARIOS.

Por José Luis Giraudo1

 La arqueología es una ciencia y también una profesión, cada vez menos desconocida y que resulta muy atractiva para la ciudadanía, por lo sorprendente de los hallazgos y lo desconcertante que resulta encontrar restos de otras culturas bajo el suelo que pisamos o bajo las casas en las que vivimos o por las playas de la costa de región de Mar Chiquita o Mar de Ansenuza como también las barrancas y los paleo cauces de los Rio Primero- Suquía o Rio Segundo o Xanaes. La arqueología convive con nosotros, encontramos restos arqueológicos en nuestras regiones, algo que nos enriquece culturalmente, sin embargo, no se percibe el patrimonio como un tesoro cultural, sino más bien como un problema, pues con demasiada frecuencia se acusa a la arqueología del retroceso o sobrecoste de las obras de construcción pública o privada.

El voluntariado es el trabajo de las personas que sirven a una comunidad por decisión propia y libre. El término también hace referencia al conjunto de dichas personas: los voluntarios. Por definición, los voluntarios no cobran por su trabajo, ni reciben honores o gratificaciones de clase alguna, ni para sí mismos, ni para terceros. En los museos es un lugar clave para desarrollar el voluntariado en distintas áreas, arqueología no está ajena para desarrollar el voluntariado. Hay diferentes motivaciones que mueven a estas personas a dedicar parte de su tiempo y de su creatividad y de su saber al trabajo no remunerado.

Los primeros caminantes de la región de Ansenuza, fueron los cazadores recolectores. Cerca del 10.000 dan un lugar de la etapa Holoceno. El Holoceno es el último periodo de la era Cenozoica. Abarca desde el final del Pleistoceno. (hace aproximadamente 11.500 años) hasta la actualidad. Su nombre proviene de las palabras griegas holos (entero, completo) y kainos (nuevo, moderno), pudiéndose traducir por completamente moderno. Hacia el año 3000 a. c. se notan en la región las huellas de cambios ambientales. Esto afecta a las condiciones de vida de los habitantes, es decir que sus recursos necesarios para la subsistencia, entre ellos la abundancia de agua y alimentos, cambiaron. Estos grupos fueron evolucionando y adaptando a los nuevos cambios, estas poblaciones se trasforman en sedentarios en las orillas de los cursos de agua dulce como los ríos, arroyos y zonas inundables. En la ribera de la Mar Chiquita se ven vestigios de estas poblaciones.

Acá es el primer contacto de los voluntarios, su rol es muy importante en esta área, son personas lugareñas que conocen el lugar, como playas, barrancas, montes, lagunas, médanos. Encontrando evidencia material de largas ocupaciones, con una producción importante de objetos necesarios para la vida, entre ellos vasijas de barro (para distintos usos como para beber, cocinar o macerar alimento), instrumentos de piedras para molienda de distintos tamaños (conanas, manos de morteros y hachas), golpeadores, raspadores, punta de proyectil de distintos tipos, bolas arrojadizas, cuchillos, punzones, torteros para hilar, estatuillas (de cerámica y de hueso), cuestas de collar de caracoles y de cascaras de huevos de aves (como el Ñandú  o GreaterRhea) hornillos y hasta restos humanos (indicando que los entierros estaban asociado con la vivienda). El voluntario es casi siempre nexo con el arqueólogo y los yacimientos. Tomando conocimiento del lugar tomando ubicación satelital GPS. Para dar a conocer el lugar ya que es cambiante por la laguna y sus comportamientos de crecida o bajada. Se toma fotografía del hallazgo, muestras y se los lleva al museo más cercano, allí es donde se toma contactos con gente profesional, tales como arqueólogos, antropólogos, geólogos y  científicos especialistas.

En una excavación arqueológica se pone mucho interés en la estratigrafía, es decir en las diferentes capas de tierra que se han ido acumulando a lo largo del tiempo hasta enterrar los restos arqueológicos, porque gracias al estudio de los estratos y su contenido de cerámicas, semillas, restos de huesos de animales, etc., podemos saber el tiempo que llevan enterrados, a qué época pertenecen, como era el clima y el medio ambiente en esa época, y muchos datos más. La preservación de los restos arqueológicos pasa por la informatización y digitalización de las fotografías, planos, dibujos, fichas, etc. Un apartado importantísimo es la difusión del patrimonio arqueológico. Es deber de los arqueólogos el dar a conocer los resultados de los estudios realizados a través de publicaciones científicas y divulgativas, porque no solo la administración tiene que saber de la existencia de un yacimiento arqueológico, también hay que darlo a conocer a la comunidad científica, y sobre todo a la población.

Algunos hallazgos arqueológicos son muy sorprendentes, estos son solo algunos ejemplos como la primera aldea de la llanura cordobesa, sitio el Diquecito, Loma Alta, donde la evidencias material muestra larga ocupación, campo Mare otro sitio similar características como Loma Alta, más sitios en toda la región. Con el paso del tiempo, los yacimientos arqueológicos no deben caer en el olvido, por eso la labor de los intérpretes de patrimonio arqueológico el voluntario es muy importante, porque de ellos va a depender que se puedan dar a conocer y explicar los yacimientos arqueológicos a todas las personas interesadas, sea cual sea su nivel de formación o su edad.

Notas y citas:

  1. Coordinador área patrimonio arqueológico de APHA        

Koimeterion San Jerónimo

Invitamos a participar de los encuentros virtuales sobre patrimonio funerario brindado por el Museo en Ciencias de la Salud a cargo del Prof. Julio Melián a través de Google meet: meet.google.com/aje-vivw-tqf
Deberán inscribirse al 3573 40-3270 con datos sobre lugar, nombre, apellido y DNI para poder recibir el certificado correspondiente participando de ambas jornadas. Son libres y gratuitos.
Día 20/07 – 19 horas: Historia de los cementerios. Cementerios Argentinos
Día 21/07 – 19 horas: Cementerios Cordobeses
Para acceder al certificado correspondientes deben asistir a la sala virtual ambos días
Organiza: Asociación Amigos del Patrimonio Histórico (APHA), Municipalidad De Capilla del Carmen a través de su Museo MunicipalWhatsApp Image 2020-07-17 at 14.53.18

Reunión de Comisión Directiva en Villa del Rosario

En el Museo Histórico Municipal de Villa del Rosario el pasado 3 de Agosto de 2019 se llevó a cabo la Reunión de APHA número C con la presencia de socios de Arroyito, Villa Santa Rosa, Río Primero, Balnearia y por supuesto socios locales. Durante parte d ela misma contamos con la presencia del señor intendente de esa localidad Ricardo Manera a quien agradecemos su presencia y apoyo.

Durante la misma se desarrollaron entre otros temas los siguientes: pago de la cuota anual de la Federación Argentina de Amigos de Museos a la cual estamos federados y participación en el cierre de año de la misma, gestión de puntaje docente para las capacitaciones desarrolladas por APHA, libros a editar, informes de Encuentros de Historia de los Departamentos Río Primero y Río Segundo, gestiones por la reapertura del Museo Histórico de La Tordilla entre otros temas.

Reunión de Comisión Directiva en Villa Concepción de El Tío

El Sábado 3 de Mayo de 2019 se llevó a cabo la Reunión de Comisión Directiva Número XCIX de APHA en la localidad de Villa Concepción de El Tío. Con la presencia de socios locales, Arroyito, Altos de Chipión, La Para, Villa Santa Rosa y Río Primero. Desarrollandosé entre otros temas la postulación y designación de Carlos Alfredo Ferreyra como socio honorario de APHA, los nueva socia Noelia Mereles y la aceptación del ofrecimiento de la localidad de Plaza de Mercedes como sede para el cierre de año de la institución.

II Jornada de Historia del Departamento Río Primero

En el marco del 164 aniversario de la declaratoria de Villa a Santa Rosa se llevó a cabo el Sábado 8 de Junio de 2019, en el Salón de Actos Padre Manuel

Andreatta de la Mutual AMCAJA, el II Encuentro de Historia del Departamento Río Primero. Con mesa central sobre arqueología, contó con las disertaciones del señor José Luis Giraudo el profesor José Luis Zampini, el profesor Enzo Toneatti, la doctora Mariana Fabra y el Magister Carlos Alfredo Ferreyra Bertone. Y con asistentes de Obispo Trejo, Villa Santa Rosa, Río Primero, La Para, Arroyito, Córdoba capital y La Puerta. La temática no excluyente de este año fue la arqueología, presentandosé ponencias sobre los hallazgos de los sitios de La Ciénaga, Barranca Colorada y Laguna del Plata. Además de un artículo sobre las fundaciones de Obispo Trejo.

El mismo fue organizado por el Museo Histórico Municipal Villa Santa Rosa y APHA contando con el auspicio de la Municipalidad de Villa Santa Rosa y la mutual AMCAJA. Sumandosé la adhesión de la RIEHC y el Museo de la Estancia Jesuítica de Jesús María.

Continúa la gira de la muestra Historia escrita en los Huesos

La muestra cotinúa su gira por Arroyito, Marull, La Paquita, Villa Fontana y Villa Santa Rosa

Curso Patrimonio Santarroseño

El 25 y 26 de Abril se desarrolló en el Centro de Estudios Municipal de Villa Santa Rosa, el Curso Patrimonio Santarroseño fueron dos jornadas de aprendizaje e información sobre la gran historia de  Villa Santa Rosa. La misma a cargo de los disertantes Prof. Enzo Toneatti, Arquitecta Carolina Rolland y el Sr. José Luis Giraudo, los cuales plasmaron la historia, la arquitectura, los eventos y la naturaleza de la localidad. Organizada por el Museo Histórico Municipal Villa Santa Rosa y APHA y con el auspicio de la Municipalidad de Villa Santa Rosa.

La primera jornada fue de carácter teórico en la que los disertantes desarrollaron las temáticas mencionadas, mientras que la segunda jornada fue de carácter práctico con visita a los sitios desarrollados en la primera, y fueron guiados pro el cuerpo de guías turísticos habilitados de VSR (Nora Alvarez, Soraya Ghione, María Lucía Ludueña, Bibiana Nasari, Julieta Scoglietti y Alejandra Taborda)

Contando con la presencia de asistentes de Obispo Trejo, Villa Santa Rosa, Río Primero, Monte Cristo y Córdoba Capital.

57457047_10218739067765295_4431351435568873472_n

Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.

Subir ↑